MEZQUITA DE ZAL MAHMUT PAŞA *

Había ido varias veces a Eyüp. Siempre había visto la Mezquita y la Tumba de Eyüp, y también el Café Piyer Loti, además de pasear por las calles y pasar al lado de algunos edificios de época otomana que se encuentran en los aledaños de la gran mezquita. Posteriormente me informé un poco más y descubrí que, aparte de lo anterior, una de las grandes joyas del barrio de Eyüp es la Mezquita de Zal Mahmut Paşa, construida en el siglo XVI muy probablemente por el gran Sinan, el mejor arquitecto del Imperio Otomano. Está situada en la calle Feshane Caddesi 36, no muy lejos de la Mezquita de Eyüp.

Fue mandada construir por un personaje un poco siniestro. Era uno de esos pobres niños víctimas del devşirme, una medida legal de los turcos otomanos que consistía en raptar a niños cristianos de los Balcanes, convertirlos obligatoriamente al Islam y hacerlos jenízaros, soldados de élite dependientes únicamente del sultán. Parece ser que era de nacionalidad eslovena y extraordinariamente fuerte, lo cual llevó probablemente al sultán Süleyman I el Magnífico a elegirlo como brazo ejecutor del Príncipe Heredero Mustafa, a quien estranguló. Zal Mehmet Paşa se convirtió en visir de Selim II, el sucesor de Süleyman I, y se casó con Şah Sultan, la hermana de Selim. Hay testimonios de que fueron una pareja muy dedicada el uno al otro.

Visité por primera vez esta mezquita el 27 de diciembre de 2022. Mi idea era recorrer andando las Murallas Terrestres desde el Mar del Marmara hasta el Cuerno de Oro y, desde allí, seguir andando o coger un autobús hasta Zal Mahmut Paşa. Por desgracia, a mitad de camino me empezó a doler el pie izquierdo y me di cuenta de que mi plan inicial era imposible. Al llegar a la Puerta de Topkapı, que es uno de los grandes centros neurálgicos de la ciudad, consulté en mi mapa de la Red de Transporte Rápido de Estambul cuál sería la manera más sencilla de ir hasta Zal Mahmut Paşa. Y llegué a la conclusión de que lo mejor sería coger el metrobüs desde  Topkakı hasta Ayvansaray. El metrobüs es un autobús que tiene un carril propio y que para en todos los sitios, como si fuera un metro. En realidad, me costó un rato encontrar la parada de Topkakı - Şehit Mustafa Cambaz. Una vez allí llegó enseguida el metrobüs y en poco rato ya estaba en Ayvansaray (sólo son tres paradas). Sin embargo, la parada estaba un poco alejada de mi destino (más de lo que yo esperaba) y tendría que andar todavía alrededor de 15 minutos más para alcanzar mi destino.

Volví por segunda vez el 13 de junio de 2024. Para que no me ocurriera lo del viaje anterior, hice uso del recién inaugurado tranvía, línea F5, desde Ayvansaray a Feshane. Desde Feshane, sólo hay que cruzar la carretera y se encuentra al otro lado.

Finalmente, el 16 de agosto de 2025 regresé a esta mezquita andando unos 8 minutos desde la plaza de la Mezquita de Eyüp, después de comer muy bien en un restaurante muy agradable que se llama Tarihi Sultan Sofrasi


Hay dos entradas al Complejo de Zal Mahmut 
Paşa, una por el sur y otra por el norte. Si se viene desde la Mezquita de Eyüp, lo más normal es entrar por la entrada norte. Hay un muro no muy alto con ventanas enrejadas y, en medio se encuentra la puerta. Tras el muro, a la derecha, se ve la mole de la mezquita, que casi parece una fortaleza o un palacio. 

La entrada sur es diferente pero también muy interesante porque, justo detrás de la puerta y del muro, hay un patio y un gran árbol junto al Mausoleo de Zal Mahmut Paşa y de su esposa Şah Sultan (siempre hasta el momento lo he encontrado cerrado). Detrás destaca la mezquita, construida sobre una subestructura, que es una de las dos madrasas del complejo; las escaleras a la derecha suben al avlu, el patio principal de entrada a la mezquita.

La mayor parte del complejo, pero especialmente la mezquita, está construido con piedra blanca y ladrillo rojo de forma alterna. Me recuerda un poco al palacio bizantino de Tekfur Sarayı.

La mezquita tiene cuatro pisos de ventanas ojivales, lo cual la hace muy diferente a las mezquitas clásicas de Estambul. Las ventanas del primer piso son más amplias que las del segundo piso y están enrejadas; tanto unas como otras son cuadradas en la parte baja y tienen  ojiva con celosía de color blanco en la parte alta. Las del tercer y cuarto piso son más pequeñas que las de los pisos bajos y tienen también celosías de color blanco.

El porche de cinco arcos ligeramente ojivales da lugar al interior, que es muy amplio y luminoso. Dentro de la mezquita hay una gran cúpula que cubre gran parte del espacio. En tres lados hay galerías que se apoyan en arcos con columnas. Parece ser que la decoración actual tiene poco que ver con la original, que debió de ser mucho más suntuosa. De ésta, sólo quedan el minbar y el mihrab, y un festón de cerámica que rodea el mihrab.

Alrededor del patio principal hay también porches. Son los de la otra madrasa del complejo.

Es una de las mezquitas más destacadas de las construidas por visires. Y es de esos lugares de Estambul que es siempre un placer poder visitar, por su belleza y por la paz que se respira.

RUINAS DEL GRAN PALACIO BAJO EL PALATIUM CAFÉ

En la calle Kutlugün Sokağı, justo enfrente del Hotel Sultanahmet Four Seasons, se encuentra un bonito lugar llamado Palatium Café. Por lo que he leído, antes de convertirse en café-restaurante, había en el mismo emplazamiento una famosa tienda de alfombras perteneciente a la Familia Başdoğan. Esta familia financió y promovió la excavación de las ruinas que aparecieron bajo su tienda.

Estuve allí el 6 de marzo de 2020, por la tarde, tras visitar el hotel. Entré al café y salí a un pequeño patio, justo detrás del café. Vi allí unas escaleras que descendían unos cuantos metros. Bajé estas escaleras y encontré varias salas abovedadas y separadas por arcos, todo ello en piedra y ladrillo. La iluminación era buena y el lugar estaba bien cuidado. No había nadie más que yo. Había información en inglés en la que se explicaba que las ruinas corresponden a subestructuras del Gran Palacio Imperial de Constantinopla, que la Familia Başdoğan quitó montañas de escombros hasta poder dejar el lugar en las condiciones en que está ahora, y que el History Channel filmó aquí parte de un programa dedicado al Estambul subterráneo. 

En tiempos bizantinos, debajo del Palatium Café, del Hotel Sultanahmet Four Seasons y de varios edificios de la zona, estaría probablemente situado el recinto del Senado, la Magnaura, un edificio de carácter ceremonial en cuya Sala del Trono el emperador recibía a embajadores y a mandatarios extranjeros. 

Quedan varios testimonios de viajeros medievales que describieron la experiencia única de ser invitados a las legendarias recepciones en la Sala del Trono del Palacio de Magnaura. Todo el ceremonial tenía como objeto dejar claro a todos los asistentes que estaban en presencia del representante de Dios en la Tierra, el Igual de los Apóstoles. Todo era pompa y boato. Se cuidaba hasta el más mínimo detalle. El emperador vestía deslumbrantes vestiduras bordadas en oro y plata, llevaba sobre su cabeza una corona con numerosas y valiosas piedras preciosas engarzadas, y mostraba y hacía uso de todos sus atributos imperiales; además recibía a sus invitados sentado en un trono que subía y bajaba, había alrededor de él arboles, pájaros piando y leones rugientes, todo ello artilugios mecánicos que daban la impresión de ser árboles, pájaros y leones auténticos. Y el efecto era generalmente el deseado, porque nadie en aquellos tiempos había contemplado nada igual.

El sábado 16 de agosto de 2025, por la tarde, tras visitar la maravillosa azotea con vistas a Santa Sofia del Hotel Sultanahmet Four Seasons, regresé al Palatium Café e intenté volver a entrar de nuevo a las estructuras de debajo del Gran Palacio, pero esta vez encontré que el acceso estaba cerrado. No sé si era algo puntual o está ahora cerrado al público.


PALACIO DE KÜÇÜKSU

El Palacio de Küçüksu (Küçüksu Kasrı), el palacio imperial más pequeño de Estambul, se encuentra en la parte asiática, junto al Bósforo, en un lugar privilegiado entre dos pequeños ríos que desembocan en el Estrecho: el Río Göksu (Río del Cielo, en turco) y el Río Küçüksu (que significa Río Pequeño). Durante siglos, los europeos llamaron a esta zona Las Dulce Aguas de Asia.

Ya lo había visto desde lejos en mi primer crucero por el Bósforo en diciembre de 2012, y también desde la Fortaleza de Rumeli Hisarı en diciembre de 2018. Tanto una como la otra vez deseé visitar ese maravilloso y pequeño palacio de cuento de hadas oriental. 

Planeé mi visita para el 25 de diciembre de 2018. Crucé el Bósforo en ferry hasta llegar al puerto de Üsküdar. De allí caminé dos minutos hacia la izquierda y enseguida encontré la parada del autobús nº 15, el que conduce a Küçüksu. No sólo se puede coger el 15 sino cualquier autobús que contenga el nº 15, por ejemplo, 15E, 15F, 15H, 15Y... Por lo tanto, no tuve que esperar casi nada.

El recorrido sigue la orilla del Estrecho en dirección norte. Es una zona bastante bonita, especialmente en los tramos en los que se puede ver el Bósforo, y da la sensación de que vive mucha gente adinerada ya que hay muchas casas con jardín, chalets y zonas verdes. Se tarda una media hora en llegar. Hay que parar en Sevda Tepesi o en Şehit Murat Akdemir. Tanto si se para en una como en la otra, hay sólo 5 minutos andando hasta el palacio.

El día estaba muy encapotado y lluvioso. Esto contribuyó a que la experiencia fuera muy especial, casi mágica. 

Lo primero que vi, aparte de la vegetación, fueron las preciosas rejas blancas que rodean todo el recinto. El edificio fue apareciendo poco a poco. Se entra por la parte posterior. Tras pasar la puerta enrejada, se anda unos metros hasta alcanzar la fachada este, que es por donde se accede al edificio. Había algunos andamios. Todavía no entré porque quería ver el exterior. 

Al dar la vuelta al edificio me quedé con la boca abierta. Había una vista impresionante del Bósforo y de la Fortaleza de Rumeli Hisarı, justo enfrente, al otro lado del Estrecho. 

Al volverme y mirar hacia el palacio, me sorprendió la maravillosa y recargada fachada de estilo rococó y la preciosa fuente en el hueco que dejan las escaleras que dan paso al palacio. Es como una bombonera, llena de elementos decorativos, columnas salomónicas y jarrones de piedra. Daba la sensación de estar en un palacio de la Francia de Luis XV. 

En realidad, el Palacio de Küçüksu fue construido a mitad del siglo XIX. Al principio no tenía dormitorios porque el sultán y su corte preferían dormir en cualquier otro de los palacios cercanos. Posteriormente se adaptarían algunas habitaciones para alojar a algunos personajes importantes venidos de otros países.

Después de permanecer un rato en el exterior, decidí entrar y visitar las diferentes salas. Se visita enseguida pero no tiene desperdicio. Al igual que Dolmabahçe y Beylerbeyi, el interior es fastuoso. Hay techos llenos de motivos decorativos, suelos de maderas exóticas, fabulosas lámparas y arañas, enormes columnas, preciosos sofás y sillones, maravillosas alfombras, etc.

Al terminar, fui a ver la desembocadura del Río Küçüksu y crucé el pequeño puente al otro lado, desde donde se contempla una estupenda vista del palacio, del Bósforo y de la otra parte del Estrecho.


Página Oficial del Palacio de Küçüksu (en inglés)


MEZQUITA DE PİYALE PAŞA EN KASIMPAŞA

El 25 de diciembre de 2018 visité la Mezquita de Piyale Paşa, la más antigua e interesante del barrio de Kasımpaşa, en el lado derecho del Cuerno de Oro.

Tras asistir a la celebración del Día de Navidad en el Patriarcado greco-ortodoxo, anduve unos minutos hasta el 
muelle del Fener y allí cogí el ferry del Cuerno de Oro rumbo a Kasımpaşa, que está al otro lado de la ría. El trayecto duró sólo 5 minutos porque la parada es la siguiente. Una vez allí, junto al  muelle se encuentran, a un lado, los astilleros de Tershane (el antiguo Arsenal Naval del Cuerno de Oro) y, al otro lado, un palacete en obras, el Kuzey Deniz Saha Komutanlığı (Comandancia Marítima de la Zona Norte).

Nada más bajar del ferry, busqué la parada del autobús que conduce a la mezquita. Desde el muelle de Kasımpaşa hay que andar unos 5 minutos hasta llegar a la parada, situada en la cercana calle Bahriye Caddesi. Una vez allí se pueden coger los autobuses 77 o 77A en dirección Şişli. El primero que llegó fue el 77A. En menos de 10 minutos me dejó en la parada Kadınlar Çeşmesi. Desde aquí sólo hay 5 minutos a pie hasta alcanzar la mezquita.

Al descender del autobús, lo primero que se tiene que hacer es subir a un puente elevado que permite cruzar por encima el Piyalepaşa Boulevard, una enorme avenida con varios carriles en las dos direcciones y mucho tráfico. Tras bajar el puente, ya en el otro lado, se camina por la calle Alt Baruthane Caddesi hasta alcanzar la mezquita. No tiene pérdida porque, desde que se baja del autobús, se ven las cúpulas y el minarete al otro lado de la avenida, junto a un campo o huerto.

La Mezquita de Piyale Paşa fue construida 
en la segunda mitad del siglo XVI por el gran arquitecto Sinan, como un encargo del almirante de la armada otomana Piyale Paşa, yerno del sultán Selim II.

Es una mezquita muy original porque tiene seis cupulitas, en dos filas de tres cada una. El minarete está situado en la entrada, justo en el centro de la fachada oeste, encima del arco central, en línea con el mihrab. Un amplio porche cubre tres de los cuatro lados de la mezquita. El porche de la fachada oeste esta sostenido por finas columnas mientras que los otros dos tienen enormes pilares rectangulares de piedra en la base.

Aparte de ello, la fuente de abluciones, enfrente de la entrada principal, es octogonal con columnas también octogonales, todo ello de mármol excepto el tejado.

Por dentro tiene planta rectangular, con dos grandes pilares de granito en el medio. Hay muchas ventanas de diferentes tipos, la mayor parte de ellas con vidrieras de colores. El mihrab está recubierto de preciosos azulejos de İznik. En cambio el minbar es muy austero. Supongo que, en un día soleado, el interior debe ser una maravilla.

Originalmente había varios edificios que pertenecían al complejo. Actualmente sólo quedan la mezquita y la tumba o türbe del fundador. Visité la primera pero no esta última, ya que entonces desconocía su existencia, y además está un poco escondida (tampoco sé si se puede acceder a ella).

No dediqué el suficiente tiempo a visitar este lugar en detalle. Es verdad que el día estaba encapotado y llovió bastante mientras permanecí allí. Además no podía  quedarme mucho dentro porque faltaba muy poco para que comenzara la oración de los musulmanes y no quería molestar.

Es, por lo tanto, uno de esos lugares que desearía volver a visitar con más tiempo y con más luz.

MEZQUITA DE IBRAHIM PAŞA

Al recorrer las Murallas Terrestres, se pasa al lado de varias Puertas. Una de las mejor conservadas y de las más interesantes es la Puerta de Silivri porque todavía conserva su estructura original de época bizantina: una muralla exterior, un espacio entre los dos lienzos de la muralla y la muralla interior.

Tras pasar la Puerta y la muralla interior, lo primero que uno se encuentra, casi de bruces, son los muros del recinto de la Mezquita de Hadım İbrahim Paşa. Fue mandada construir por İbrahim Paşa, un eunuco que se convirtió en visir del sultán Süleyman el Magnífico. Este visir fue el segundo en llamarse así. No se debe confundir con el primero, uno de los más importantes de toda la Historia del Imperio Otomano.

La Mezquita fue encargada al mejor arquitecto otomano del siglo XVI, Sinan. La mezquita en sí es pequeña pero muy acogedora. Tiene un porche en la entrada. Su forma es cuadrada, pero por dentro es un octógono sin columnas. La cúpula se apoya en pechinas. El mihrab y el minbar son de mármol y este último está muy elaborado. Hay azulejos encima del mihrab.

A diferencia de la mezquita, el patio que la rodea es grande y muy agradable. Todo ello está rodeado de un gran muro no muy alto.

Visité esta Mezquita en diciembre de 2022.


FORTALEZA DE YEDIKULE Y LA PUERTA ÁUREA *

En las Murallas Terrestres, en el barrio de Samatya, muy cerca de la Poterna de Yedikule, se encuentra la Fortaleza de las Siete Torres (Yedikule), llamada así porque tiene cuatro torres en la muralla, que corresponden con la antigua Puerta Áurea, y otras tres, construidas por el sultan Mehmet II, que son los tres vértices de los muros de la fortaleza en la parte de dentro de las murallas. Estas últimas son unas torres cilíndricas de piedra, imponentes, perfectamente conservadas. 

La visité en marzo de 2013. Se entra por una puerta con un arco apuntado que hay en el noroeste. Nada más pasar, a la derecha, antes de llegar al patio central, había una habitación minúscula en la que estaban sentados dos señores de mediana edad algo antipáticos. Me dirigí a uno para preguntar si podía visitar el lugar y me dijo que sí pero que tendría que pagar 10 liras turcas. Pensé que era demasiado pero, una vez allí, me di cuenta de que de verdad valía la pena.

El patio central es enorme. Había un minarete en medio que parece ser el único resto de una pequeña mezquita que hubo allí.

Justo al otro extremo del patio, enfrente de la puerta de entrada, en la muralla, se encuentra la Puerta Áurea con sus tres arcos. El del centro estaba tapiado en su mayor parte y el de la derecha totalmente. En cambio el de la izquierda estaba abierto; sólo había una verja grande y un perro guardián al otro lado. 

La Puerta Áurea era el arco triunfal de las Murallas de Teodosio II, por donde en tiempos bizantinos entraba solemnemente el emperador al llegar a la ciudad desde Tracia o después de sus victorias. Era toda ella de mármol y encima se colocó una escultura impresionante que consistía en una cuadriga de elefantes conducida por el emperador Teodosio I (o II). Sus puertas estaban hechas de bronce dorado (de ahí su nombre). La Via Egnatia, una de las calzadas más importantes del Imperio Bizantino, llegaba hasta aquí. Y aquí comenzaba la Mese, la arteria principal de Constantinopla.

Tras pasearme un poco por la explanada, me dirigí hacia el arco de la izquierda de la Puerta Áurea y vi que llevaba a una de las torres. Esta torre sirvió de calabozo a personajes importantes de época otomana. El más destacado fue el joven Sultan Osman II que, después de haber sido torturado, fue asesinado aquí.  Es un sitio lúgubre y claustrofóbico que a mí, personalmente, me hizo pensar un buen rato en la crueldad del ser humano.

Se podía subir casi hasta arriba de la torre, pero estaba todo bastante oscuro. Había escaleras de piedra que conducían al camino de ronda por encima de las murallas y muros. Di la vuelta de un extremo al otro y puedo asegurar que hay unas vistas increíbles, especialmente del Mar del Mármara y del conjunto de la fortaleza.

Finalmente, entré en las tres torres construidas por los turcos. No tenían suelos, estaban huecas por dentro pero eran impresionantes.

Pude ver todo el conjunto casi solo. No habría en total más de diez personas. 


Durante varios años, Yedikule ha estado cerrado por restauración.


En diciembre de 2023 volví a la Fortaleza de Yedikule. Parecía que estaba abierta. Sin embargo, al ir a entrar, vi que  había zonas cubiertas por lonas y me di cuenta de que todavía estaba  en obras.

Seguí andando por la izquierda de la fortaleza, hacia el mar. Junto a una de las torres había cuatro casas de madera de diferentes colores. Quedan todavía bastantes casas típicamente turcas, como éstas, en varias zonas antiguas de Estambul. Son verdaderamente bonitas, en contraste con otras edificaciones nuevas de la zona que hacen daño a los ojos.

Seguí andando y, de repente, me encontré de bruces con un accidente; un coche había golpeado a otro y se habían cruzado los dos en la carretera; la policía estaba allí. Detrás había un cola interminable de vehículos esperando poder pasar. Seguí mi camino, contemplando a un lado las murallas, y muy pronto llegaría a la Torre de Mármol, junto al Mar de Mármara.


En junio de 2024 volví a intentar entrar en la Fortaleza de Yedikule. Como la vez anterior, daba la impresión de estar abierta. Pero esta vez, al pasar por la Puerta que da paso al edificio, apareció un trabajador que me dijo que todavía estaba en obras y nuevamente me tuve que marchar.

TEKFUR SARAYI O PALACIO DE CONSTANTINO PORFIROGENETA

Muy cerca de la Puerta de Edirne, siguiendo hacia el norte por la parte interior de las Murallas Terrestres, se llega enseguida al Tekfur Sarayı Palacio de Constantino Porfirogeneta, el resto más reconocible del legendario complejo del Palacio Imperial de las Blaquernas.

Se encuentra justo en el punto donde acaban las Murallas de Teodosio II y comienzan las de las Blaquernas, y a unos 5 minutos andando desde Kariye Camii (San Salvador de Chora), en el barrio de Ayvansaray. Tiene delante un pequeño parque llamado Teknü Saray Parkı. En el descampado que hay justo al otro lado de las murallas hay, a veces, un mercadillo o muchísimos coches y autobuses aparcados. 

Los emperadores de la dinastía de los Comneno (1081-1185) decidieron abandonar el Gran Palacio Imperial, o al menos las zonas más antiguas, y establecerse en el Palacio de las Blaquernas, en la esquina más al norte de la ciudad, junto a las murallas. Las Blaquernas estaba formado por varios palacios, varias capillas, una iglesia y jardines situados en la cumbre de la sexta colina, la parte más alta de Constantinopla. Desde allí se podía controlar muy bien qué ejército se colocaba delante de las Murallas Terrestres y qué ocurría dentro de la ciudad. Todos aquellos occidentales que visitaron esta fortaleza imperial quedaron perplejos ante tanta maravilla y tanto lujo. Esto, sin duda, acrecentó el deseo y la ambición de francos, normandos, venecianos y cruzados de saquear y conquistar esta ciudad, lo cual conseguirían en 1204 durante la Cuarta Cruzada. En 1261, los bizantinos reconquistarían Constantinopla, pero lo que se encontraron al entrar no era ni sombra de lo que había sido anteriormente. Hasta 1204, ésta había sido la ciudad más poblada y más rica de Europa (con diferencia), y una de las grandes metrópolis del mundo. Después de 1204, no sería más que una enorme fortaleza, dentro de la cual había una serie de pueblos rodeados de campos y de ruinas.  Solamente las iglesias y los palacios se restauraban, y con grandes dificultades. Los siglos XIV y XV serían un periodo de enorme decadencia económica y poblacional.

El Palacio de Constantino Porfirogeneta fue construido probablemente a finales del siglo XIII. Se le llama así porque pudo ser el palacio de un hijo del emperador Miguel VIII llamado Constantino. Hay textos que indican que este edificio fue probablemente la residencia imperial durante la última fase del Imperio Bizantino.

Los turcos también tenían la idea de que el Palacio Imperial de las Blaquernas contenía cantidades inmensas de oro y tesoros de fábula. Cuando en 1453 consiguieron entrar en Constantinopla, uno de sus primeros objetivos fue llegar allí y apoderarse de todas sus riquezas. Probablemente se llevaron una gran desilusión, no sólo con el palacio sino con el resto de la ciudad. Aun así, saquearon salvajemente el Palacio de Constantino Porfirogeneta y lo dejaron en las paredes.

Tras la conquista otomana, al Palacio de Constantino Porfirogeneta se le denominó Tekfur Sarayı. Desde entonces ha pasado por muchas vicisitudes y es casi un milagro que no haya desaparecido del todo. 

Hace unos años sufrió una gran restauración que duró bastante tiempo. De hecho, cada vez que viajaba yo a Estambul (en 2012 y 2013) intentaba verlo, pero siempre lo encontraba lleno de lonas y andamios, o bien se podía ver por fuera pero no por dentro. 

En diciembre de 2017 llegué allí cuando se ponía el sol y no pude ver casi nada porque estaba ya bastante oscuro. 

Finalmente, en marzo de 2020 pude visitarlo tanto por fuera como por dentro. Primero hay que dar la vuelta al edificio por el este, tras andar al lado de las Murallas de Teodosio II. Tiene tres pisos. En el más alto hay un pequeño matacán de piedra. Se tuerce a la izquierda, y se entra por el norte, por la calle Şişhane Caddesi. 

Era bastante pronto por la mañana y creo que fui la primera persona en entrar al nuevo palacio-museo. Hay un control a la entrada y se pasa por un arco que conduce a un patio amplio. A la izquierda se encuentra Tekfur Sarayı.

El edificio tiene cuatro columnas en la planta baja y cuatro arcos de entrada. Todo el edificio está construido con las franjas de ladrillo y piedra que caracterizan la arquitectura bizantina. En los pisos superiores hay muchas ventanas cuadradas que me recuerdan las de algunos castillos franceses del Renacimiento. Vale la pena una visita aunque sólo sea por su calidad artística y por su pasado histórico.

Tenía muchas ganas de entrar. Antes de su restauración no había absolutamente nada dentro (ni siquiera suelo)He visto fotos antiguas de Tekfur Sarayı y no quedaban más que las paredes exteriores. Y nadie sabe muy bien qué aspecto habría tenido el interior del antiguo palacio. Lo único que me imaginaba era que sería un museo que estaría a tono con el exterior y con su propia historia.
 
Sin embargo, por dentro es únicamente un museo de la cerámica. Todo es prácticamente nuevo y, a excepción de un mihrab de azulejos y algún que otro objeto de cerámica esmaltada, es un museo que no tiene demasiado que ver, a no ser que se esté verdaderamente interesado en la cerámica. Se han puesto suelos de madera y hay mucho audiovisual. En cuanto a esto último, lo más interesante es un gran cubo sobre el que se proyectan diferentes tipos de azulejos.

Se ha focalizado en la cerámica porque, durante más o menos un siglo, hubo aquí un taller en el que se fabricaba cerámica del estilo de la de Iznik. Pero, aparte de esto, desde la conquista turca, el edificio ha sido también un lugar para guardar animales salvajes, un burdel, una fábrica de botellas, etc. 

En mi opinión, habría sido un museo mucho más atractivo si se hubiera dedicado a explicar y mostrara sus diferentes etapas históricas y sus muchos avatares, desde Palacio Imperial de las Blaquernas hasta el museo actual.

Intenté volver a verlo por fuera en diciembre de 2023, pero comenzó a llover torrencialmente algo antes de llegar, y sólo pude vislumbrarlo desde lejos y hacer una fotografía.


BULGUR PALAS

El Bulgur Palas es una antigua mansión de ladrillo y piedra principalmente, aunque con cemento y acero también. Hay un gran muro que rodea toda la propiedad. El edificio en sí tiene una torre y consta de cinco pisos. En cierta forma su aspecto es el de un castillo del siglo XIX. Fue construido a principios del siglo XX para Mehmet Habib Bey, un diputado del Parlamento otomano de antes de la I Guerra Mundial. Estuvo abandonado durante años. Finalmente, fue adquirido por el municipio y ahora está en proceso de renovación y restauración. Cuando terminen las obras, se convertirá en centro cultural.

Fui a visitarlo el 21 de diciembre de 2023. Está situado en la Séptima Colina, muy cerca de la Mezquita de Cerrah Mehmet Paşa y de lo que queda de la Columna de Arcadio, en una pequeña calle llamada Kargı Sokağı, justo enfrente de una escuela de primaria. Lo encontré enseguida pero pensé que no se podía entrar porque la puerta del complejo estaba cerrada. Me iba a ir ya y, en el último momento, empujé la puerta y se abrió. Había unos hombres trabajando y les pregunté si se podía entrar. Me contestaron que sí, que sin problema.

Por dentro el edificio estaba todo en obras, con lo cual me quedé en el umbral de una de las puertas y no pasé. Preferí andar por el exterior. 

Como se encuentra al borde de la colina, la propiedad está a dos niveles; el más alto lo ocupa la mansión. Las vistas de la ciudad y del Mar de Mármara desde allí son muy buenas. Sólo por ello habría valido la pena.


BÜYÜK VALİDE HANI

El día 24 de diciembre de 2022, tras visitar el Gran Bazar, dediqué una buena parte de la mañana a visitar los antiguos caravanserais de la zona que se extiende hasta el Cuerno de Oro. Primero estuve en Kürkçü Hanı, después en Küçük Yeni Han y finalmente en Büyük Yeni Han, el más grande de los tres. Muy cerca de los dos últimos se encuentra Büyük Valide Hanı, el mayor caranvanserai/han de Estambul y el más interesante de todos. 

En el número 31 de la calle Çakmakçılar Yokuşu, sobre un arco de piedra, rodeado de tiendas y artículos, se pueden ver unas letras doradas que indican que por ahí se entra. Sobre el arco y la estructura de piedra cuelgan unos matacanes que sostienen una habitación con dos ventanas con enrejado. Todo ello parece la entrada a un castillo medieval. Se pasa por el arco de entrada y se llega enseguida al primer patio, pequeño y de forma triangular. 

Un poco más allá está el gran patio principal, rodeado del edificio de dos plantas con zonas abovedadas.  En época otomana, los camellos y demás animales se dejaban en la planta baja y los comerciantes dormían en la segunda planta. Actualmente contiene todo tipo de tiendas y negocios. No está en muy buenas condiciones pero está repleto de vida y es realmente enorme. Además mantiene la misma estructura que siglos atrás cuando se creó. 

En el centro del gran patio hay una mezquita no muy antigua y fea, al menos por fuera. Pertenece a la comunidad chiita de origen iraní de Estambul.

Hay todavía un tercer patio al que se accede por un pasaje abovedado muy oscuro. Este último patio está en muy mal estado. Al fondo hay una antigua torre bizantina, la llamada Torre de Irene, a la que no no se puede entrar. De todas formas he leído que no hay nada que merezca mucho la pena dentro.

Este han fue mandado construir en 1651 por Kösem, favorita de Ahmet I y madre de los sultanes Murat IV e Ibrahim. Kösem, regente tres veces, es considerada como una de las mujeres más poderosas de la Historia del Imperio Otomano. Antes de construir el caravanserai, en este lugar estuvo situado el Palacio de Cerrah Mehmed Pasha, un Gran Vizir de Selim II.

KÜÇÜK YENI HAN Y BÜYÜK YENI HAN

El día 24 diciembre de 2022 estuve recorriendo la zona entre el Gran Bazar y el Cuerno de Oro. Me centré especialmente en los caravanserais o hans de época otomana. Dos de los que visité tienen prácticamente el mismo nombre, fueron construidos en la misma época y están muy cerca uno de otro.


Uno de ellos es el Büyük Yeni Han o Nuevo Gran Han. Está situado entre las calles Çakmakçılar Yokuşu, Sandalyeciler Sokağı y Çarkçılar Sokağı. Fue construido en el siglo XVIII en piedra y ladrillo por el sultán Mustafa III y es realmente grande, como su nombre indica. De hecho es el más grande de Estambul después del llamado Büyük Valide Hanı. 

Tiene tres pisos y dos patios, uno de ellos larguísimo. Es bastante interesante por dentro y ha mantenido más o menos la estructura original, a pesar de algunos cambios no muy afortunados llevados a cabo durante el siglo XIX.

Cuando se construyó albergaba muchas tiendas de prestamistas de dinero, que siglos después pasarían a otros lugares.

Tras la Primera Guerra Mundial, Estambul fue ocupada por los Aliados hasta que Atatürk se hizo con el poder y entró en la ciudad. El Büyük Yeni Han fue el cuartel general de estas fuerzas aliadas de ocupación durante el tiempo que permanecieron allí.


El otro han es el Küçük Yeni Han o Nuevo Pequeño Han, en español. Se encuentra entre las calles Tarakçılar Caddesi, Çakmakçılar Yokuşu y Sandalyeciler Sokağı, en la manzana de al lado de Büyük Yeni Han. Al igual que éste, fue construido en el siglo XVIII en piedra y ladrillo por orden del Sultán Mustafa III y, como su nombre indica, es bastante más pequeño en comparación con el anterior y con los demás de la zona. Además no es muy interesante por dentro; parece como si hubieran dejado las paredes del siglo XVIII por fuera y hubieran rehecho el interior de manera pragmática y con muy poco gusto. Lo más destacable de este lugar es la mezquita, que está construida en el tejado del edificio.

MADRASA DE RÜSTEM PAŞA

El día 24 de diciembre de 2022 estuve callejeando por el area comprendida entre el Gran Bazar y el Cuerno de Oro. Uno de los edificios más interesantes que visité fue la Madrasa de Rüstem Paşa, que tiene su entrada en la pequeña calle Rüstem Paşa Caddesi. Está cerca de la zona de tiendas, bazares, antiguos caravanserais y del barullo continuo de compradores, vendedores, visitantes, turistas, etc., pero, en realidad, parece que esté muy lejos de todo lo anterior: rebosa tranquilidad y no hay apenas nadie (al menos mientras estuve yo allí).

Fue mandada construir por Rüstem Paşa, Gran Visir del Sultán Solimán el Magnífico. Al igual que en la maravillosa Mezquita de Rüstem Paşa, éste eligió una vez más como arquitecto al mejor de su época, al Maestro Sinan. Se terminaron las obras en 1550. 

Se entra por una puerta de madera situada en medio de un portal de piedra blanca, con arcos apuntados, que sobresale del muro. Llamé al timbre para entrar pero no abría nadie, por lo que empujé la puerta y accedí a un espacio cuadrado con una bóveda en el techo. Es decir, la puerta se encuentra en un espacio de planta cuadrada pero de altura tiene forma rectangular. Es como una caja de zapatos que sobresale del muro principal. A su vez, todo el edificio es un cuadrado casi perfecto dentro del cual hay un patio de forma octogonal rodeado de arcadas con columnas de mármol blanco, todas ellas redondas excepto las de las esquinas que son cuadradas. Sobre las arcadas hay cupulitas, tantas como arcos. En el centro del patio hay un pequeño şadırvan (una fuente de abluciones) de forma también octogonal, coronado con un cono de ocho lados. Más allá de las arcadas están las celdas de los antiguos estudiantes de la madrasa.

Al llegar al patio, se acercó el encargado y me dijo que podía hacer fotos y visitar un pequeño museo que está situado dentro de una de las celdas de la madrasa, el Museo Bediüzzaman, dedicado al teólogo musulmán sunní kurdo Said Nursî

Permanecí un rato disfrutando del patio, las arcadas y las celdas. Para terminar, entré en el museo y, al salir de la madrasa, me di cuenta de que había un cartel en la puerta que decía que, para acceder al Museo Bediüzzaman, se tenía que llamar al timbre; al parecer no es necesario hacerlo para visitar todo lo demás.


KÜRKÇÜ HANI

El 24 de diciembre de 2022, por la mañana, tras visitar la Mezquita y la Tumba de Mahmut Paşa, anduve unos 10 minutos por unas calles repletas de gente y tiendas de todo tipo hasta llegar al antiguo han o caravanserai de Kürkçü Hanı (el Han de los Peleteros), el más antiguo de Estambul. 

Fue construido en 1467 por Mahmut Paşa, uno de los Gran Visires de Mehmet II,  y formaba parte del conjunto de edificios pertenecientes a la Mezquita de Mahmut Paşa. Las tiendas de este caravanserai pagaban una renta que se destinaba a sostener la mezquita.

Entré por Mahmut Paşa Yokuşu Sokağı nº 131, la puerta este. Dentro hay un patio amplio, cuadrado, con muchísimas tiendas y negocios. En el centro hay un edificio moderno de dos pisos que no tiene mucho que ver con el resto del caravanserai;  también aloja muchísimas tiendas. Parece ser que anteriormente hubo aquí una pequeña mezquita.

El patio está rodeado por dos pisos de galerías con arcos. Subí al segundo piso y estuve recorriendo parte de la galería, llena a rebosar de tiendas, de artículos de todo tipo, de telas, ropa, cacharros varios, etc. A veces casi no se podía pasar, e incluso algunos arcos estaban completamente tapados por tiendas y objetos que impedían que entrará la luz del sol. 

Hay otro patio al norte pero está prácticamente en ruinas. En realidad todo el conjunto, aunque lleno de vida, está algo deteriorado y da la sensación de que ha tenido momentos mejores.

En la parte oeste, detrás de Kürkçü Hanı, hay unos muros enormes que corresponden a otro caravanseray,  más grande que éste, el de Büyük Yeni Hanı.


MEZQUITA DE MAHMUT PAŞA

El 24 de diciembre de 2022, por la mañana, tras permanecer en el Gran Bazar un rato, salí por una de las puertas de la parte este, la Kılıçcılar Kapısı (la Puerta de los Fabricantes de Espadas) rumbo a la Mezquita de Mahmut Paşa. 

Se encuentra a unos 100-200 metros del Gran Bazar; se llega en unos minutos tras recorrer unas calles bastante estrechas y con muchas tiendas. 

La Mezquita de Mahmut Paşa fue construida en 1462, pocos años después de la Conquista de Constantinopla por los turcos en 1453. Es decir, que es una de las más antiguas de la ciudad. La mandó construir uno de los Grandes Visires del sultán Mehmet II el Conquistador, Mahmut Paşa. Mahmut era griego (probablemente descendiente de una de las familias bizantinas más importantes de los últimos siglos del Imperio Bizantino, los Angelos) y vivió de niño en Serbia hasta que fue capturado por los otomanos. Fue llevado a Edirne, la entonces capital otomana, fue convertido a la fuerza al Islam y educado como soldado de élite. Su buena relación con el futuro Mehmet II lo convertiría en Gran Visir pero también lo conduciría a la muerte, ordenada por Mehmet después de su segundo mandato.

Se sube por unas escaleras y se llega a un patio con una fuente de abluciones. En uno de los lados de este patio hay varias tiendas y, un poco más allá, se puede reconocer la Mezquita de Nuruosmaniye.

En medio del patio se encuentra la mezquita, perteneciente al estilo artístico llamado Bursa porque en Bursa, la primera capital otomana, están las mezquitas más señaladas de esta corriente. Es un estilo más bien sencillo y práctico, y precede a las mezquitas de estilo clásico de los siglos XVI y XVII. 

Hay un porche que da paso a una especie de narthex con varias cúpulas pequeñas. La nave central forma un rectángulo dividido en dos cuadrados separados por un arco. Cada cuadrado está coronado por un cúpula bastante grande. La decoración es bastante sencilla, con paredes blancas excepto en las partes superiores y en las cúpulas. Hay una gran alfombra roja que cubre el suelo.

No había nadie cuando entré. Salí pronto y di la vuelta al edificio. Justo detrás se encuentra un pequeño cementerio con la türbe o mausoleo de Mahmut Paşa. Es de forma octogonal, de mármol blanco, con dos líneas de ventanas y una cupulilla sin ventanas sobre el techo. Destaca sobre todo la decoración de la parte alta del edificio, con preciosos azulejos de Iznik, predominantemente de color blanco y azul, de formas circulares y geométricas. Esta türbe estaba cerrada.


ENTRE EL GRAN BAZAR Y EL CUERNO DE ORO

La mayor parte de los turistas que viajan a Estambul visitan la Plaza Beyazıt y el Gran Bazar, que está justo al lado. Creen que con eso ya han visto todo lo que vale la pena ver en esta parte de la ciudad. Sin embargo, para mí, la zona entre el Gran Bazar y el Cuerno de Oro tiene también mucha personalidad, mucha vida y mucho encanto, a pesar de que los edificios interesantes de la zona no siempre se encuentran en buen estado. Es como una prolongación del Gran Bazar, pero al aire libre. No es un mercado cerrado sino un dédalo de calles y callejuelas laberínticas, cuesta arriba, cuesta abajo, con calles muy estrechas y otras más anchas, llenas de puestos callejeros, de tiendas, mercados y bazares en la calle o en antiguos caravanserais de época otomana, y algunos con estructuras anteriores. Hay también antiguos hamams (baños turcos), madrasas (las antiguas escuelas musulmanas de enseñanza superior asociadas a ciertas mezquitas) y también, como no podría faltar, varias mezquitas, algunas interesantes y otras auténticas obras maestras como la Mezquita de Rüstem Paşa.

Había visitado varias veces la zona alrededor del Gran Bazar y también las calles cercanas al Cuerno de Oro y de los alrededores de la Plaza Eminönü. Había comprado algún cinturón de cuero, alguna cartera, baklavas y algún regalo para mi familia, pero nunca había permanecido allí mucho tiempo. Sin embargo, el día 24 de diciembre de 2022, me propuse dedicar toda la mañana a deambular por buena parte de la zona y a empaparme del lugar. Para quien disfrute comprando, esta parte de Estambul debe de ser una experiencia única; y para aquellos como yo a quien interesa mucho más callejear y saborear el ambiente, la experiencia, aunque agotadora, es también muy interesante.

Tras permanecer un rato en el Gran Bazar, salí por una de las puertas de la parte este, la Kılıçcılar Kapısı (la Puerta de los Fabricantes de Espadas) rumbo a la Mezquita de Mahmud Paşa. Se encuentra a unos 100-200 metros del Gran Bazar; se llega en unos minutos tras recorrer unas calles bastante estrechas y con muchas tiendas. 

Al terminar mi visita a la Mezquita y a la Tumba de Mahmut Paşa, tomé la calle Küçük Yıldızhanı Sokağı y, poco después, bajé la calle Mahmut Paşa Yokuşu Sokağı hasta llegar al antiguo han o caravanserai llamado Kürkçü Hanı. Todo el recorrido desde la mezquita al han es un mercado continuo: hay innumerables tiendas, puestos callejeros de todo tipo y multitud de gente por todas partes. Me llevaría unos 10 minutos recorrer los escasos 400 o 500 metros que hay entre uno y otro lugar. 

Tras mi rápida visita al anterior caravanserai, intenté infructuosamente encontrar las ruinas de una cisterna o estructura bizantina que, según tenía entendido, se podía ver en la calle Cemal Nadir Sokağı. Pero me perdí y no supe llegar a esa calle. Encontré, en cambio, unos pequeños restos bizantinos al comienzo de la calle Hocahanı Sokağı, justo detrás de uno de los muros del jardín de un enorme y espectacular edificio muy lujoso y exótico, sede de un colegio privado para chicos.

Mi siguiente destino fue la antigua Madrasa de Rüstem Paşa, que está situada en la calle Rüstempaşa Sokağı nº 2, en una zona menos comercial ya que está un poco apartada del área de tiendas y caranvanserais. En una de las celdas de la madrasa se encuentra el Museo Bediüzzaman. Tras permanecer un rato dentro de la madrasa y del museo, me dirigí otra vez a la zona comercial con la idea de visitar tres antiguos caravanserais que están en manzanas contiguas,  el uno al lado del otro: el Küçük Yeni Han (Pequeño Nuevo Han), el Büyük Yeni Han (Gran Nuevo Han), y el Büyük Valide Hanı, el más grande de los tres y el mayor de Estambul.

Tras visitar el último, me dirigí hacia una de las entradas norte del Gran Bazar, que es el comienzo de una calle llamada Uzun Çarşı, que quiere decir mercado largo. Es una calle muy larga, como su nombre indica, y llena también de tiendas y de puestos callejeros. En unos de ellos, muy cerca del Gran Bazar, tomé dos zumos de granada deliciosos. En época bizantina esta calle se denominó Makros Embolos (El Pórtico Largo). Unía la calle principal de Constantinopla, la Mese, con el Cuerno de Oro. Comenzaba en el Tetrapilon, un arco cuádruple, y discurría de sur a norte hasta llegar a una de las puertas de las Murallas del Cuerno de Oro, la antigua Puerta de San Juan de Cornibus (Zindan Kapısı para los turcos). A diferencia de ahora, que es una calle como cualquier otra, Makros Embolos era una larga calle porticada, con columnas. Se sabe que, aparte de calle comercial, se utilizaba como lugar de paso para procesiones religiosas.

Anduve por la calle Uzun Çarşı hasta llegar a la calle Ağızlıkçı Sokağı, a la izquierda, y, una vezallí, por la calle Prof. Dr. Cemil Birsel Caddesi. A mitad de esta última, hay unas escaleras de colores. Por todo Estambul hay escaleras como éstas. Todo ello se debe a las originales, las llamadas Fındıklı Renkli Merdivenleri, las Escaleras de Colores de Fındıklı, del pintor Hüseyin Çetinel, que son un icono de las redes sociales y un símbolo de apertura y libertad frente al autoritarismo de los gobernantes turcos. Su historia, aunque reciente, está llena de acontecimientos. Tras pintarlas en 2013, Hüseyin Çetinel fue acusado de ser un activista político y el ayuntamiento de la ciudad sobrepintó las escaleras de gris. Pero la gente, a través de las redes sociales, se solidarizó con el pintor y empezó a pintar escaleras de colores por toda la ciudad. Finalmente, el gobierno tuvo que aceptar su derrota, y el trabajo de Çetinel fue rehecho.

Finalmente, retomé otra vez la calle Uzun Çarşı y me dirigí a la Mezquita de Rüstem Paşa, un remanso de paz en medio de un laberinto de callejuelas llenas a rebosar de tiendas, puestos callejeros y gente.


MEZQUITA DE BEYAZIT II

Desde la primera vez que estuve en Estambul, en diciembre de 2012, siempre había querido entrar en la Mezquita de Beyazıt, pero siempre estaba en obras. Finalmente, en diciembre de 2022 la encontré terminada y abierta.

Está situada en la Plaza Beyazıt, al lado del Gran Bazar y enfrente de la puerta principal de la Universidad de Estambul. Es muy fácil llegar porqué la línea T1 del tranvía para casi delante.

Fue mandada construir por el sultán Beyazıt II (el hijo y sucesor de Mehmet II, el conquistador de Constantinopla) a comienzos del siglo XVI. Tiene forma de cruz griega. Se la considera la segunda mezquita más antigua de la ciudad y la más antigua de todas las mezquitas imperiales. Sólo por ello vale la pena visitarla.

Se entra por el patio de las abluciones, para mí uno de los más bonitos de Estambul. Hay cuatro líneas de arcos rodeando el patio, con maravillosas columnas de mármol, pórfido y granito. Las arcadas están cubiertas de cupulitas y la fuente de abluciones, el şadırvan, está en consonancia con el conjunto. 

Por dentro es evidente la influencia de Santa Sofia. Tiene una gran cúpula en el centro con muchas ventanas en la base, todo ello apoyado en dos semicúpulas. La decoración es sencilla y predomina el blanco de las paredes. Hay una gran alfombra roja en el suelo. No es una obra maestra, como Santa Sofia y otras, pero es muy interesante, tiene mucha luz y es un espacio de enorme tranquilidad en medio del frenesí de los alrededores. De hecho, cuando llegué, alrededor de las 8:30 de la mañana del día 24 de diciembre, no había prácticamente nadie más que yo.

Muy cerca de esta mezquita, en el lado oeste de la Plaza Beyazıt, se encuentra la Medrese de Beyazıt, que pertenece al conjunto de la Mezquita. Las medreses eran escuelas de estudios superiores musulmanas que solían estar en el patio de abluciones o en algún edificio contiguo, como es aquí el caso. Este edificio alberga el Museo de Caligrafía Turca. Actualmente está en restauración. 

SAHAFLAR ÇARŞISI (MERCADO DE LIBROS DE SEGUNDA MANO)

Descubrí el Mercado de los Libros de Segunda Mano, llamado en turco Sahaflar Çarşısı, la mañana del 26 de diciembre de 2017. Siempre me han gustado los libros pero, en este caso, además de los libros, el lugar es muy agradable, tranquilo y acogedor. Hay gatos merodeando tranquilamente y durmiendo junto a los libros o incluso en las librerías. Es un remanso de paz en medio de la vorágine de Estambul. Volví a este mercado de libros el 10 de marzo de 2020, justo antes de regresar a España, también por la mañana. Si no fuera porque mi agenda de visitas es siempre muy apretada, me encantaría permanecer ahí ratos y ratos.

Sahaflar Çarşısı se encuentra situado entre el Gran Bazar y la Mezquita de Beyazıt. Consiste en una calle estrecha que desemboca en una plaza, todo ello rodeado de tiendas llenas de libros apilados fuera y dentro. En el centro de la plaza hay varios árboles y un busto de İbrâhim Müteferrika, el fundador de la primera imprenta de Turquía en el siglo XVIII. El mercado tiene dos entradas principales, una por la calle Çadırcılar y la otra por el lado de la plaza. La primera está enfrente de una de las entradas al Gran Bazar; la segunda conduce a la Plaza Beyazıt y a la Universidad de Estambul. También hay dos bonitas fuentes blancas en un extremo y otro del mercado.

En lo que es hoy el Sahaflar Çarşısı, hubo ya, al parecer, un mercado de libros en tiempos bizantinos. Tras la conquista turca, fue llamado Hakkâklar Çarşısı, que quiere decir Mercado de los Grabadores, en referencia a artesanos del metal que tenían allí su sede. Aparte de grabar el metal, también se confeccionaba aquí el fez, el sombrero típico en Turquía durante buena parte del siglo XIX y principios del XX. 

Hasta finales del siglo XIX, el Mercado de Libros se encontraba dentro del Gran Bazar. Hay testimonios de siglos anteriores de que había unos 50 puestos de venta de libros en la zona cercana al İç Bedesten, en la parte sur del Gran Bazar. Poco a poco, entre finales del siglo XIX y mitad del XX, los libreros se fueron marchando a otros lugares. Los vendedores de libros antiguos y de segunda mano se establecieron predominantemente en el actual emplazamiento, al lado de la calle Çadırcılar, en el Mercado de los Grabadores (Hakkâklar Çarşısı). A la vez, muchos gremios que estaban instalados aquí se mudaron de zona. Finalmente, tras el incendio de 1950, el ayuntamiento decidió que este lugar fuera dedicado exclusivamente a la venta de libros de segunda mano. Por eso pasó a llamarse Sahaflar Çarşısı, el Mercado de Libros de Segunda Mano.