La entrada sur es diferente pero también muy interesante porque, justo detrás de la puerta y del muro, hay un patio y un gran árbol junto al Mausoleo de Zal Mahmut Paşa y de su esposa Şah Sultan (siempre hasta el momento lo he encontrado cerrado). Detrás destaca la mezquita, construida sobre una subestructura, que es una de las dos madrasas del complejo; las escaleras a la derecha suben al avlu, el patio principal de entrada a la mezquita.
Lugares interesantes y muy interesantes
MEZQUITA DE ZAL MAHMUT PAŞA *
La entrada sur es diferente pero también muy interesante porque, justo detrás de la puerta y del muro, hay un patio y un gran árbol junto al Mausoleo de Zal Mahmut Paşa y de su esposa Şah Sultan (siempre hasta el momento lo he encontrado cerrado). Detrás destaca la mezquita, construida sobre una subestructura, que es una de las dos madrasas del complejo; las escaleras a la derecha suben al avlu, el patio principal de entrada a la mezquita.
RUINAS DEL GRAN PALACIO BAJO EL PALATIUM CAFÉ
Estuve allí el 6 de marzo de 2020, por la tarde, tras visitar el hotel. Entré al café y salí a un pequeño patio, justo detrás del café. Vi allí unas escaleras que descendían unos cuantos metros. Bajé estas escaleras y encontré varias salas abovedadas y separadas por arcos, todo ello en piedra y ladrillo. La iluminación era buena y el lugar estaba bien cuidado. No había nadie más que yo. Había información en inglés en la que se explicaba que las ruinas corresponden a subestructuras del Gran Palacio Imperial de Constantinopla, que la Familia Başdoğan quitó montañas de escombros hasta poder dejar el lugar en las condiciones en que está ahora, y que el History Channel filmó aquí parte de un programa dedicado al Estambul subterráneo.
En tiempos bizantinos, debajo del Palatium Café, del Hotel Sultanahmet Four Seasons y de varios edificios de la zona, estaría probablemente situado el recinto del Senado, la Magnaura, un edificio de carácter ceremonial en cuya Sala del Trono el emperador recibía a embajadores y a mandatarios extranjeros.
Quedan varios testimonios de viajeros medievales que describieron la experiencia única de ser invitados a las legendarias recepciones en la Sala del Trono del Palacio de Magnaura. Todo el ceremonial tenía como objeto dejar claro a todos los asistentes que estaban en presencia del representante de Dios en la Tierra, el Igual de los Apóstoles. Todo era pompa y boato. Se cuidaba hasta el más mínimo detalle. El emperador vestía deslumbrantes vestiduras bordadas en oro y plata, llevaba sobre su cabeza una corona con numerosas y valiosas piedras preciosas engarzadas, y mostraba y hacía uso de todos sus atributos imperiales; además recibía a sus invitados sentado en un trono que subía y bajaba, había alrededor de él arboles, pájaros piando y leones rugientes, todo ello artilugios mecánicos que daban la impresión de ser árboles, pájaros y leones auténticos. Y el efecto era generalmente el deseado, porque nadie en aquellos tiempos había contemplado nada igual.
El sábado 16 de agosto de 2025, por la tarde, tras visitar la maravillosa azotea con vistas a Santa Sofia del Hotel Sultanahmet Four Seasons, regresé al Palatium Café e intenté volver a entrar de nuevo a las estructuras de debajo del Gran Palacio, pero esta vez encontré que el acceso estaba cerrado. No sé si era algo puntual o está ahora cerrado al público.
PALACIO DE KÜÇÜKSU
Ya lo había visto desde lejos en mi primer crucero por el Bósforo en diciembre de 2012, y también desde la Fortaleza de Rumeli Hisarı en diciembre de 2018. Tanto una como la otra vez deseé visitar ese maravilloso y pequeño palacio de cuento de hadas oriental.
Planeé mi visita para el 25 de diciembre de 2018. Crucé el Bósforo en ferry hasta llegar al puerto de Üsküdar. De allí caminé dos minutos hacia la izquierda y enseguida encontré la parada del autobús nº 15, el que conduce a Küçüksu. No sólo se puede coger el 15 sino cualquier autobús que contenga el nº 15, por ejemplo, 15E, 15F, 15H, 15Y... Por lo tanto, no tuve que esperar casi nada.
El recorrido sigue la orilla del Estrecho en dirección norte. Es una zona bastante bonita, especialmente en los tramos en los que se puede ver el Bósforo, y da la sensación de que vive mucha gente adinerada ya que hay muchas casas con jardín, chalets y zonas verdes. Se tarda una media hora en llegar. Hay que parar en Sevda Tepesi o en Şehit Murat Akdemir. Tanto si se para en una como en la otra, hay sólo 5 minutos andando hasta el palacio.
El día estaba muy encapotado y lluvioso. Esto contribuyó a que la experiencia fuera muy especial, casi mágica.
Lo primero que vi, aparte de la vegetación, fueron las preciosas rejas blancas que rodean todo el recinto. El edificio fue apareciendo poco a poco. Se entra por la parte posterior. Tras pasar la puerta enrejada, se anda unos metros hasta alcanzar la fachada este, que es por donde se accede al edificio. Había algunos andamios. Todavía no entré porque quería ver el exterior.Al dar la vuelta al edificio me quedé con la boca abierta. Había una vista impresionante del Bósforo y de la Fortaleza de Rumeli Hisarı, justo enfrente, al otro lado del Estrecho.
Al volverme y mirar hacia el palacio, me sorprendió la maravillosa y recargada fachada de estilo rococó y la preciosa fuente en el hueco que dejan las escaleras que dan paso al palacio. Es como una bombonera, llena de elementos decorativos, columnas salomónicas y jarrones de piedra. Daba la sensación de estar en un palacio de la Francia de Luis XV.En realidad, el Palacio de Küçüksu fue construido a mitad del siglo XIX. Al principio no tenía dormitorios porque el sultán y su corte preferían dormir en cualquier otro de los palacios cercanos. Posteriormente se adaptarían algunas habitaciones para alojar a algunos personajes importantes venidos de otros países.
Después de permanecer un rato en el exterior, decidí entrar y visitar las diferentes salas. Se visita enseguida pero no tiene desperdicio. Al igual que Dolmabahçe y Beylerbeyi, el interior es fastuoso. Hay techos llenos de motivos decorativos, suelos de maderas exóticas, fabulosas lámparas y arañas, enormes columnas, preciosos sofás y sillones, maravillosas alfombras, etc.
Al terminar, fui a ver la desembocadura del Río Küçüksu y crucé el pequeño puente al otro lado, desde donde se contempla una estupenda vista del palacio, del Bósforo y de la otra parte del Estrecho.
Página Oficial del Palacio de Küçüksu (en inglés)
MEZQUITA DE PİYALE PAŞA EN KASIMPAŞA
Nada más bajar del ferry, busqué la parada del autobús que conduce a la mezquita. Desde el muelle de Kasımpaşa hay que andar unos 5 minutos hasta llegar a la parada, situada en la cercana calle Bahriye Caddesi. Una vez allí se pueden coger los autobuses 77 o 77A en dirección Şişli. El primero que llegó fue el 77A. En menos de 10 minutos me dejó en la parada Kadınlar Çeşmesi. Desde aquí sólo hay 5 minutos a pie hasta alcanzar la mezquita.
Al descender del autobús, lo primero que se tiene que hacer es subir a un puente elevado que permite cruzar por encima el Piyalepaşa Boulevard, una enorme avenida con varios carriles en las dos direcciones y mucho tráfico. Tras bajar el puente, ya en el otro lado, se camina por la calle Alt Baruthane Caddesi hasta alcanzar la mezquita. No tiene pérdida porque, desde que se baja del autobús, se ven las cúpulas y el minarete al otro lado de la avenida, junto a un campo o huerto.
Aparte de ello, la fuente de abluciones, enfrente de la entrada principal, es octogonal con columnas también octogonales, todo ello de mármol excepto el tejado.
Por dentro tiene planta rectangular, con dos grandes pilares de granito en el medio. Hay muchas ventanas de diferentes tipos, la mayor parte de ellas con vidrieras de colores. El mihrab está recubierto de preciosos azulejos de İznik. En cambio el minbar es muy austero. Supongo que, en un día soleado, el interior debe ser una maravilla.
MEZQUITA DE IBRAHIM PAŞA
La Mezquita fue encargada al mejor arquitecto otomano del siglo XVI, Sinan. La mezquita en sí es pequeña pero muy acogedora. Tiene un porche en la entrada. Su forma es cuadrada, pero por dentro es un octógono sin columnas. La cúpula se apoya en pechinas. El mihrab y el minbar son de mármol y este último está muy elaborado. Hay azulejos encima del mihrab.
A diferencia de la mezquita, el patio que la rodea es grande y muy agradable. Todo ello está rodeado de un gran muro no muy alto.
Visité esta Mezquita en diciembre de 2022.
FORTALEZA DE YEDIKULE Y LA PUERTA ÁUREA *
La visité en marzo de 2013. Se entra por una puerta con un arco apuntado que hay en el noroeste. Nada más pasar, a la derecha, antes de llegar al patio central, había una habitación minúscula en la que estaban sentados dos señores de mediana edad algo antipáticos. Me dirigí a uno para preguntar si podía visitar el lugar y me dijo que sí pero que tendría que pagar 10 liras turcas. Pensé que era demasiado pero, una vez allí, me di cuenta de que de verdad valía la pena.
El patio central es enorme. Había un minarete en medio que parece ser el único resto de una pequeña mezquita que hubo allí.
Justo al otro extremo del patio, enfrente de la puerta de entrada, en la muralla, se encuentra la Puerta Áurea con sus tres arcos. El del centro estaba tapiado en su mayor parte y el de la derecha totalmente. En cambio el de la izquierda estaba abierto; sólo había una verja grande y un perro guardián al otro lado.
La Puerta Áurea era el arco triunfal de las Murallas de Teodosio II, por donde en tiempos bizantinos entraba solemnemente el emperador al llegar a la ciudad desde Tracia o después de sus victorias. Era toda ella de mármol y encima se colocó una escultura impresionante que consistía en una cuadriga de elefantes conducida por el emperador Teodosio I (o II). Sus puertas estaban hechas de bronce dorado (de ahí su nombre). La Via Egnatia, una de las calzadas más importantes del Imperio Bizantino, llegaba hasta aquí. Y aquí comenzaba la Mese, la arteria principal de Constantinopla.
Tras pasearme un poco por la explanada, me dirigí hacia el arco de la izquierda de la Puerta Áurea y vi que llevaba a una de las torres. Esta torre sirvió de calabozo a personajes importantes de época otomana. El más destacado fue el joven Sultan Osman II que, después de haber sido torturado, fue asesinado aquí. Es un sitio lúgubre y claustrofóbico que a mí, personalmente, me hizo pensar un buen rato en la crueldad del ser humano.
Finalmente, entré en las tres torres construidas por los turcos. No tenían suelos, estaban huecas por dentro pero eran impresionantes.
Pude ver todo el conjunto casi solo. No habría en total más de diez personas.
TEKFUR SARAYI O PALACIO DE CONSTANTINO PORFIROGENETA
Muy cerca de la Puerta de Edirne, siguiendo hacia el norte por la parte interior de las Murallas Terrestres, se llega enseguida al Tekfur Sarayı o Palacio de Constantino Porfirogeneta, el resto más reconocible del legendario complejo del Palacio Imperial de las Blaquernas.
Finalmente, en marzo de 2020 pude visitarlo tanto por fuera como por dentro. Primero hay que dar la vuelta al edificio por el este, tras andar al lado de las Murallas de Teodosio II. Tiene tres pisos. En el más alto hay un pequeño matacán de piedra. Se tuerce a la izquierda, y se entra por el norte, por la calle Şişhane Caddesi. BULGUR PALAS
El Bulgur Palas es una antigua mansión de ladrillo y piedra principalmente, aunque con cemento y acero también. Hay un gran muro que rodea toda la propiedad. El edificio en sí tiene una torre y consta de cinco pisos. En cierta forma su aspecto es el de un castillo del siglo XIX. Fue construido a principios del siglo XX para Mehmet Habib Bey, un diputado del Parlamento otomano de antes de la I Guerra Mundial. Estuvo abandonado durante años. Finalmente, fue adquirido por el municipio y ahora está en proceso de renovación y restauración. Cuando terminen las obras, se convertirá en centro cultural.
Fui a visitarlo el 21 de diciembre de 2023. Está situado en la Séptima Colina, muy cerca de la Mezquita de Cerrah Mehmet Paşa y de lo que queda de la Columna de Arcadio, en una pequeña calle llamada Kargı Sokağı, justo enfrente de una escuela de primaria. Lo encontré enseguida pero pensé que no se podía entrar porque la puerta del complejo estaba cerrada. Me iba a ir ya y, en el último momento, empujé la puerta y se abrió. Había unos hombres trabajando y les pregunté si se podía entrar. Me contestaron que sí, que sin problema.
Por dentro el edificio estaba todo en obras, con lo cual me quedé en el umbral de una de las puertas y no pasé. Preferí andar por el exterior.
Como se encuentra al borde de la colina, la propiedad está a dos niveles; el más alto lo ocupa la mansión. Las vistas de la ciudad y del Mar de Mármara desde allí son muy buenas. Sólo por ello habría valido la pena.
BÜYÜK VALİDE HANI
Hay todavía un tercer patio al que se accede por un pasaje abovedado muy oscuro. Este último patio está en muy mal estado. Al fondo hay una antigua torre bizantina, la llamada Torre de Irene, a la que no no se puede entrar. De todas formas he leído que no hay nada que merezca mucho la pena dentro.KÜÇÜK YENI HAN Y BÜYÜK YENI HAN

Tiene tres pisos y dos patios, uno de ellos larguísimo. Es bastante interesante por dentro y ha mantenido más o menos la estructura original, a pesar de algunos cambios no muy afortunados llevados a cabo durante el siglo XIX.
Cuando se construyó albergaba muchas tiendas de prestamistas de dinero, que siglos después pasarían a otros lugares.Tras la Primera Guerra Mundial, Estambul fue ocupada por los Aliados hasta que Atatürk se hizo con el poder y entró en la ciudad. El Büyük Yeni Han fue el cuartel general de estas fuerzas aliadas de ocupación durante el tiempo que permanecieron allí.El otro han es el Küçük Yeni Han o Nuevo Pequeño Han, en español. Se encuentra entre las calles Tarakçılar Caddesi, Çakmakçılar Yokuşu y Sandalyeciler Sokağı, en la manzana de al lado de Büyük Yeni Han. Al igual que éste, fue construido en el siglo XVIII en piedra y ladrillo por orden del Sultán Mustafa III y, como su nombre indica, es bastante más pequeño en comparación con el anterior y con los demás de la zona. Además no es muy interesante por dentro; parece como si hubieran dejado las paredes del siglo XVIII por fuera y hubieran rehecho el interior de manera pragmática y con muy poco gusto. Lo más destacable de este lugar es la mezquita, que está construida en el tejado del edificio.
MADRASA DE RÜSTEM PAŞA
Fue mandada construir por Rüstem Paşa, Gran Visir del Sultán Solimán el Magnífico. Al igual que en la maravillosa Mezquita de Rüstem Paşa, éste eligió una vez más como arquitecto al mejor de su época, al Maestro Sinan. Se terminaron las obras en 1550.
Se entra por una puerta de madera situada en medio de un portal de piedra blanca, con arcos apuntados, que sobresale del muro. Llamé al timbre para entrar pero no abría nadie, por lo que empujé la puerta y accedí a un espacio cuadrado con una bóveda en el techo. Es decir, la puerta se encuentra en un espacio de planta cuadrada pero de altura tiene forma rectangular. Es como una caja de zapatos que sobresale del muro principal. A su vez, todo el edificio es un cuadrado casi perfecto dentro del cual hay un patio de forma octogonal rodeado de arcadas con columnas de mármol blanco, todas ellas redondas excepto las de las esquinas que son cuadradas. Sobre las arcadas hay cupulitas, tantas como arcos. En el centro del patio hay un pequeño şadırvan (una fuente de abluciones) de forma también octogonal, coronado con un cono de ocho lados. Más allá de las arcadas están las celdas de los antiguos estudiantes de la madrasa.
Al llegar al patio, se acercó el encargado y me dijo que podía hacer fotos y visitar un pequeño museo que está situado dentro de una de las celdas de la madrasa, el Museo Bediüzzaman, dedicado al teólogo musulmán sunní kurdo Said Nursî.
Permanecí un rato disfrutando del patio, las arcadas y las celdas. Para terminar, entré en el museo y, al salir de la madrasa, me di cuenta de que había un cartel en la puerta que decía que, para acceder al Museo Bediüzzaman, se tenía que llamar al timbre; al parecer no es necesario hacerlo para visitar todo lo demás.
KÜRKÇÜ HANI
El 24 de diciembre de 2022, por la mañana, tras visitar la Mezquita y la Tumba de Mahmut Paşa, anduve unos 10 minutos por unas calles repletas de gente y tiendas de todo tipo hasta llegar al antiguo han o caravanserai de Kürkçü Hanı (el Han de los Peleteros), el más antiguo de Estambul.
Fue construido en 1467 por Mahmut Paşa, uno de los Gran Visires de Mehmet II, y formaba parte del conjunto de edificios pertenecientes a la Mezquita de Mahmut Paşa. Las tiendas de este caravanserai pagaban una renta que se destinaba a sostener la mezquita.
Entré por Mahmut Paşa Yokuşu Sokağı nº 131, la puerta este. Dentro hay un patio amplio, cuadrado, con muchísimas tiendas y negocios. En el centro hay un edificio moderno de dos pisos que no tiene mucho que ver con el resto del caravanserai; también aloja muchísimas tiendas. Parece ser que anteriormente hubo aquí una pequeña mezquita.
El patio está rodeado por dos pisos de galerías con arcos. Subí al segundo piso y estuve recorriendo parte de la galería, llena a rebosar de tiendas, de artículos de todo tipo, de telas, ropa, cacharros varios, etc. A veces casi no se podía pasar, e incluso algunos arcos estaban completamente tapados por tiendas y objetos que impedían que entrará la luz del sol.
Hay otro patio al norte pero está prácticamente en ruinas. En realidad todo el conjunto, aunque lleno de vida, está algo deteriorado y da la sensación de que ha tenido momentos mejores.
En la parte oeste, detrás de Kürkçü Hanı, hay unos muros enormes que corresponden a otro caravanseray, más grande que éste, el de Büyük Yeni Hanı.
MEZQUITA DE MAHMUT PAŞA
El 24 de diciembre de 2022, por la mañana, tras permanecer en el Gran Bazar un rato, salí por una de las puertas de la parte este, la Kılıçcılar Kapısı (la Puerta de los Fabricantes de Espadas) rumbo a la Mezquita de Mahmut Paşa.
Se encuentra a unos 100-200 metros del Gran Bazar; se llega en unos minutos tras recorrer unas calles bastante estrechas y con muchas tiendas.
La Mezquita de Mahmut Paşa fue construida en 1462, pocos años después de la Conquista de Constantinopla por los turcos en 1453. Es decir, que es una de las más antiguas de la ciudad. La mandó construir uno de los Grandes Visires del sultán Mehmet II el Conquistador, Mahmut Paşa. Mahmut era griego (probablemente descendiente de una de las familias bizantinas más importantes de los últimos siglos del Imperio Bizantino, los Angelos) y vivió de niño en Serbia hasta que fue capturado por los otomanos. Fue llevado a Edirne, la entonces capital otomana, fue convertido a la fuerza al Islam y educado como soldado de élite. Su buena relación con el futuro Mehmet II lo convertiría en Gran Visir pero también lo conduciría a la muerte, ordenada por Mehmet después de su segundo mandato.Se sube por unas escaleras y se llega a un patio con una fuente de abluciones. En uno de los lados de este patio hay varias tiendas y, un poco más allá, se puede reconocer la Mezquita de Nuruosmaniye.No había nadie cuando entré. Salí pronto y di la vuelta al edificio. Justo detrás se encuentra un pequeño cementerio con la türbe o mausoleo de Mahmut Paşa. Es de forma octogonal, de mármol blanco, con dos líneas de ventanas y una cupulilla sin ventanas sobre el techo. Destaca sobre todo la decoración de la parte alta del edificio, con preciosos azulejos de Iznik, predominantemente de color blanco y azul, de formas circulares y geométricas. Esta türbe estaba cerrada.
ENTRE EL GRAN BAZAR Y EL CUERNO DE ORO
La mayor parte de los turistas que viajan a Estambul visitan la Plaza Beyazıt y el Gran Bazar, que está justo al lado. Creen que con eso ya han visto todo lo que vale la pena ver en esta parte de la ciudad. Sin embargo, para mí, la zona entre el Gran Bazar y el Cuerno de Oro tiene también mucha personalidad, mucha vida y mucho encanto, a pesar de que los edificios interesantes de la zona no siempre se encuentran en buen estado. Es como una prolongación del Gran Bazar, pero al aire libre. No es un mercado cerrado sino un dédalo de calles y callejuelas laberínticas, cuesta arriba, cuesta abajo, con calles muy estrechas y otras más anchas, llenas de puestos callejeros, de tiendas, mercados y bazares en la calle o en antiguos caravanserais de época otomana, y algunos con estructuras anteriores. Hay también antiguos hamams (baños turcos), madrasas (las antiguas escuelas musulmanas de enseñanza superior asociadas a ciertas mezquitas) y también, como no podría faltar, varias mezquitas, algunas interesantes y otras auténticas obras maestras como la Mezquita de Rüstem Paşa.Tras permanecer un rato en el Gran Bazar, salí por una de las puertas de la parte este, la Kılıçcılar Kapısı (la Puerta de los Fabricantes de Espadas) rumbo a la Mezquita de Mahmud Paşa. Se encuentra a unos 100-200 metros del Gran Bazar; se llega en unos minutos tras recorrer unas calles bastante estrechas y con muchas tiendas.
Al terminar mi visita a la Mezquita y a la Tumba de Mahmut Paşa, tomé la calle Küçük Yıldızhanı Sokağı y, poco después, bajé la calle Mahmut Paşa Yokuşu Sokağı hasta llegar al antiguo han o caravanserai llamado Kürkçü Hanı. Todo el recorrido desde la mezquita al han es un mercado continuo: hay innumerables tiendas, puestos callejeros de todo tipo y multitud de gente por todas partes. Me llevaría unos 10 minutos recorrer los escasos 400 o 500 metros que hay entre uno y otro lugar.
Tras mi rápida visita al anterior caravanserai, intenté infructuosamente encontrar las ruinas de una cisterna o estructura bizantina que, según tenía entendido, se podía ver en la calle Cemal Nadir Sokağı. Pero me perdí y no supe llegar a esa calle. Encontré, en cambio, unos pequeños restos bizantinos al comienzo de la calle Hocahanı Sokağı, justo detrás de uno de los muros del jardín de un enorme y espectacular edificio muy lujoso y exótico, sede de un colegio privado para chicos.
Mi siguiente destino fue la antigua Madrasa de Rüstem Paşa, que está situada en la calle Rüstempaşa Sokağı nº 2, en una zona menos comercial ya que está un poco apartada del área de tiendas y caranvanserais. En una de las celdas de la madrasa se encuentra el Museo Bediüzzaman. Tras permanecer un rato dentro de la madrasa y del museo, me dirigí otra vez a la zona comercial con la idea de visitar tres antiguos caravanserais que están en manzanas contiguas, el uno al lado del otro: el Küçük Yeni Han (Pequeño Nuevo Han), el Büyük Yeni Han (Gran Nuevo Han), y el Büyük Valide Hanı, el más grande de los tres y el mayor de Estambul.Tras visitar el último, me dirigí hacia una de las entradas norte del Gran Bazar, que es el comienzo de una calle llamada Uzun Çarşı, que quiere decir mercado largo. Es una calle muy larga, como su nombre indica, y llena también de tiendas y de puestos callejeros. En unos de ellos, muy cerca del Gran Bazar, tomé dos zumos de granada deliciosos. En época bizantina esta calle se denominó Makros Embolos (El Pórtico Largo). Unía la calle principal de Constantinopla, la Mese, con el Cuerno de Oro. Comenzaba en el Tetrapilon, un arco cuádruple, y discurría de sur a norte hasta llegar a una de las puertas de las Murallas del Cuerno de Oro, la antigua Puerta de San Juan de Cornibus (Zindan Kapısı para los turcos). A diferencia de ahora, que es una calle como cualquier otra, Makros Embolos era una larga calle porticada, con columnas. Se sabe que, aparte de calle comercial, se utilizaba como lugar de paso para procesiones religiosas.
Finalmente, retomé otra vez la calle Uzun Çarşı y me dirigí a la Mezquita de Rüstem Paşa, un remanso de paz en medio de un laberinto de callejuelas llenas a rebosar de tiendas, puestos callejeros y gente.
MEZQUITA DE BEYAZIT II
Fue mandada construir por el sultán Beyazıt II (el hijo y sucesor de Mehmet II, el conquistador de Constantinopla) a comienzos del siglo XVI. Tiene forma de cruz griega. Se la considera la segunda mezquita más antigua de la ciudad y la más antigua de todas las mezquitas imperiales. Sólo por ello vale la pena visitarla.
Se entra por el patio de las abluciones, para mí uno de los más bonitos de Estambul. Hay cuatro líneas de arcos rodeando el patio, con maravillosas columnas de mármol, pórfido y granito. Las arcadas están cubiertas de cupulitas y la fuente de abluciones, el şadırvan, está en consonancia con el conjunto.Por dentro es evidente la influencia de Santa Sofia. Tiene una gran cúpula en el centro con muchas ventanas en la base, todo ello apoyado en dos semicúpulas. La decoración es sencilla y predomina el blanco de las paredes. Hay una gran alfombra roja en el suelo. No es una obra maestra, como Santa Sofia y otras, pero es muy interesante, tiene mucha luz y es un espacio de enorme tranquilidad en medio del frenesí de los alrededores. De hecho, cuando llegué, alrededor de las 8:30 de la mañana del día 24 de diciembre, no había prácticamente nadie más que yo.
Muy cerca de esta mezquita, en el lado oeste de la Plaza Beyazıt, se encuentra la Medrese de Beyazıt, que pertenece al conjunto de la Mezquita. Las medreses eran escuelas de estudios superiores musulmanas que solían estar en el patio de abluciones o en algún edificio contiguo, como es aquí el caso. Este edificio alberga el Museo de Caligrafía Turca. Actualmente está en restauración.
SAHAFLAR ÇARŞISI (MERCADO DE LIBROS DE SEGUNDA MANO)
Descubrí el Mercado de los Libros de Segunda Mano, llamado en turco Sahaflar Çarşısı, la mañana del 26 de diciembre de 2017. Siempre me han gustado los libros pero, en este caso, además de los libros, el lugar es muy agradable, tranquilo y acogedor. Hay gatos merodeando tranquilamente y durmiendo junto a los libros o incluso en las librerías. Es un remanso de paz en medio de la vorágine de Estambul. Volví a este mercado de libros el 10 de marzo de 2020, justo antes de regresar a España, también por la mañana. Si no fuera porque mi agenda de visitas es siempre muy apretada, me encantaría permanecer ahí ratos y ratos.
Sahaflar Çarşısı se encuentra situado entre el Gran Bazar y la Mezquita de Beyazıt. Consiste en una calle estrecha que desemboca en una plaza, todo ello rodeado de tiendas llenas de libros apilados fuera y dentro. En el centro de la plaza hay varios árboles y un busto de İbrâhim Müteferrika, el fundador de la primera imprenta de Turquía en el siglo XVIII. El mercado tiene dos entradas principales, una por la calle Çadırcılar y la otra por el lado de la plaza. La primera está enfrente de una de las entradas al Gran Bazar; la segunda conduce a la Plaza Beyazıt y a la Universidad de Estambul. También hay dos bonitas fuentes blancas en un extremo y otro del mercado.
En lo que es hoy el Sahaflar Çarşısı, hubo ya, al parecer, un mercado de libros en tiempos bizantinos. Tras la conquista turca, fue llamado Hakkâklar Çarşısı, que quiere decir Mercado de los Grabadores, en referencia a artesanos del metal que tenían allí su sede. Aparte de grabar el metal, también se confeccionaba aquí el fez, el sombrero típico en Turquía durante buena parte del siglo XIX y principios del XX.
Hasta finales del siglo XIX, el Mercado de Libros se encontraba dentro del Gran Bazar. Hay testimonios de siglos anteriores de que había unos 50 puestos de venta de libros en la zona cercana al İç Bedesten, en la parte sur del Gran Bazar. Poco a poco, entre finales del siglo XIX y mitad del XX, los libreros se fueron marchando a otros lugares. Los vendedores de libros antiguos y de segunda mano se establecieron predominantemente en el actual emplazamiento, al lado de la calle Çadırcılar, en el Mercado de los Grabadores (Hakkâklar Çarşısı). A la vez, muchos gremios que estaban instalados aquí se mudaron de zona. Finalmente, tras el incendio de 1950, el ayuntamiento decidió que este lugar fuera dedicado exclusivamente a la venta de libros de segunda mano. Por eso pasó a llamarse Sahaflar Çarşısı, el Mercado de Libros de Segunda Mano.





















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