En las Murallas Terrestres, en el barrio de Samatya, muy cerca de la Poterna de Yedikule, se encuentra la Fortaleza de las Siete Torres (Yedikule), llamada así porque tiene cuatro torres en la muralla, que corresponden con la antigua Puerta Áurea, y otras tres, construidas por el sultan Mehmet II, que son los tres vértices de los muros de la fortaleza en la parte de dentro de las murallas. Estas últimas son unas torres cilíndricas de piedra, imponentes, perfectamente conservadas.
La visité en marzo de 2013. Se entra por una puerta con un arco apuntado que hay en el noroeste. Nada más pasar, a la derecha, antes de llegar al patio central, había una habitación minúscula en la que estaban sentados dos señores de mediana edad algo antipáticos. Me dirigí a uno para preguntar si podía visitar el lugar y me dijo que sí pero que tendría que pagar 10 liras turcas. Pensé que era demasiado pero, una vez allí, me di cuenta de que de verdad valía la pena.
El patio central es enorme. Había un minarete en medio que parece ser el único resto de una pequeña mezquita que hubo allí.
Justo al otro extremo del patio, enfrente de la puerta de entrada, en la muralla, se encuentra la Puerta Áurea con sus tres arcos. El del centro estaba tapiado en su mayor parte y el de la derecha totalmente. En cambio el de la izquierda estaba abierto; sólo había una verja grande y un perro guardián al otro lado.
La Puerta Áurea era el arco triunfal de las Murallas de Teodosio II, por donde en tiempos bizantinos entraba solemnemente el emperador al llegar a la ciudad desde Tracia o después de sus victorias. Era toda ella de mármol y encima se colocó una escultura impresionante que consistía en una cuadriga de elefantes conducida por el emperador Teodosio I (o II). Sus puertas estaban hechas de bronce dorado (de ahí su nombre). La Via Egnatia, una de las calzadas más importantes del Imperio Bizantino, llegaba hasta aquí. Y aquí comenzaba la Mese, la arteria principal de Constantinopla.
Tras pasearme un poco por la explanada, me dirigí hacia el arco de la izquierda de la Puerta Áurea y vi que llevaba a una de las torres. Esta torre sirvió de calabozo a personajes importantes de época otomana. El más destacado fue el joven Sultan Osman II que, después de haber sido torturado, fue asesinado aquí. Es un sitio lúgubre y claustrofóbico que a mí, personalmente, me hizo pensar un buen rato en la crueldad del ser humano.
La visité en marzo de 2013. Se entra por una puerta con un arco apuntado que hay en el noroeste. Nada más pasar, a la derecha, antes de llegar al patio central, había una habitación minúscula en la que estaban sentados dos señores de mediana edad algo antipáticos. Me dirigí a uno para preguntar si podía visitar el lugar y me dijo que sí pero que tendría que pagar 10 liras turcas. Pensé que era demasiado pero, una vez allí, me di cuenta de que de verdad valía la pena.
El patio central es enorme. Había un minarete en medio que parece ser el único resto de una pequeña mezquita que hubo allí.
Justo al otro extremo del patio, enfrente de la puerta de entrada, en la muralla, se encuentra la Puerta Áurea con sus tres arcos. El del centro estaba tapiado en su mayor parte y el de la derecha totalmente. En cambio el de la izquierda estaba abierto; sólo había una verja grande y un perro guardián al otro lado.
La Puerta Áurea era el arco triunfal de las Murallas de Teodosio II, por donde en tiempos bizantinos entraba solemnemente el emperador al llegar a la ciudad desde Tracia o después de sus victorias. Era toda ella de mármol y encima se colocó una escultura impresionante que consistía en una cuadriga de elefantes conducida por el emperador Teodosio I (o II). Sus puertas estaban hechas de bronce dorado (de ahí su nombre). La Via Egnatia, una de las calzadas más importantes del Imperio Bizantino, llegaba hasta aquí. Y aquí comenzaba la Mese, la arteria principal de Constantinopla.
Tras pasearme un poco por la explanada, me dirigí hacia el arco de la izquierda de la Puerta Áurea y vi que llevaba a una de las torres. Esta torre sirvió de calabozo a personajes importantes de época otomana. El más destacado fue el joven Sultan Osman II que, después de haber sido torturado, fue asesinado aquí. Es un sitio lúgubre y claustrofóbico que a mí, personalmente, me hizo pensar un buen rato en la crueldad del ser humano.
Se podía subir casi hasta arriba de la torre, pero estaba todo bastante oscuro. Había escaleras de piedra que conducían al camino de ronda por encima de las murallas y muros. Di la vuelta de un extremo al otro y puedo asegurar que hay unas vistas increíbles, especialmente del Mar del Mármara y del conjunto de la fortaleza.
Finalmente, entré en las tres torres construidas por los turcos. No tenían suelos, estaban huecas por dentro pero eran impresionantes.
Pude ver todo el conjunto casi solo. No habría en total más de diez personas.
Durante varios años, Yedikule ha estado cerrado por restauración.
En diciembre de 2023 volví a la Fortaleza de Yedikule. Parecía que estaba abierta. Sin embargo, al ir a entrar, vi que había zonas cubiertas por lonas y me di cuenta de que todavía estaba en obras.
Seguí andando por la izquierda de la fortaleza, hacia el mar. Junto a una de las torres había cuatro casas de madera de diferentes colores. Quedan todavía bastantes casas típicamente turcas, como éstas, en varias zonas antiguas de Estambul. Son verdaderamente bonitas, en contraste con otras edificaciones nuevas de la zona que hacen daño a los ojos.
Seguí andando y, de repente, me encontré de bruces con un accidente; un coche había golpeado a otro y se habían cruzado los dos en la carretera; la policía estaba allí. Detrás había un cola interminable de vehículos esperando poder pasar. Seguí mi camino, contemplando a un lado las murallas, y muy pronto llegaría a la Torre de Mármol, junto al Mar de Mármara.
En junio de 2024 volví a intentar entrar en la Fortaleza de Yedikule. Como la vez anterior, daba la impresión de estar abierta. Pero esta vez, al pasar por la Puerta que da paso al edificio, apareció un trabajador que me dijo que todavía estaba en obras y nuevamente me tuve que marchar.


