PALACIO DE KÜÇÜKSU

El Palacio de Küçüksu (Küçüksu Kasrı), el palacio imperial más pequeño de Estambul, se encuentra en la parte asiática, junto al Bósforo, en un lugar privilegiado entre dos pequeños ríos que desembocan en el Estrecho: el Río Göksu (Río del Cielo, en turco) y el Río Küçüksu (que significa Río Pequeño). Durante siglos, los europeos llamaron a esta zona Las Dulce Aguas de Asia.

Ya lo había visto desde lejos en mi primer crucero por el Bósforo en diciembre de 2012, y también desde la Fortaleza de Rumeli Hisarı en diciembre de 2018. Tanto una como la otra vez deseé visitar ese maravilloso y pequeño palacio de cuento de hadas oriental. 

Planeé mi visita para el 25 de diciembre de 2018. Crucé el Bósforo en ferry hasta llegar al puerto de Üsküdar. De allí caminé dos minutos hacia la izquierda y enseguida encontré la parada del autobús nº 15, el que conduce a Küçüksu. No sólo se puede coger el 15 sino cualquier autobús que contenga el nº 15, por ejemplo, 15E, 15F, 15H, 15Y... Por lo tanto, no tuve que esperar casi nada.

El recorrido sigue la orilla del Estrecho en dirección norte. Es una zona bastante bonita, especialmente en los tramos en los que se puede ver el Bósforo, y da la sensación de que vive mucha gente adinerada ya que hay muchas casas con jardín, chalets y zonas verdes. Se tarda una media hora en llegar. Hay que parar en Sevda Tepesi o en Şehit Murat Akdemir. Tanto si se para en una como en la otra, hay sólo 5 minutos andando hasta el palacio.

El día estaba muy encapotado y lluvioso. Esto contribuyó a que la experiencia fuera muy especial, casi mágica. 

Lo primero que vi, aparte de la vegetación, fueron las preciosas rejas blancas que rodean todo el recinto. El edificio fue apareciendo poco a poco. Se entra por la parte posterior. Tras pasar la puerta enrejada, se anda unos metros hasta alcanzar la fachada este, que es por donde se accede al edificio. Había algunos andamios. Todavía no entré porque quería ver el exterior. 

Al dar la vuelta al edificio me quedé con la boca abierta. Había una vista impresionante del Bósforo y de la Fortaleza de Rumeli Hisarı, justo enfrente, al otro lado del Estrecho. 

Al volverme y mirar hacia el palacio, me sorprendió la maravillosa y recargada fachada de estilo rococó y la preciosa fuente en el hueco que dejan las escaleras que dan paso al palacio. Es como una bombonera, llena de elementos decorativos, columnas salomónicas y jarrones de piedra. Daba la sensación de estar en un palacio de la Francia de Luis XV. 

En realidad, el Palacio de Küçüksu fue construido a mitad del siglo XIX. Al principio no tenía dormitorios porque el sultán y su corte preferían dormir en cualquier otro de los palacios cercanos. Posteriormente se adaptarían algunas habitaciones para alojar a algunos personajes importantes venidos de otros países.

Después de permanecer un rato en el exterior, decidí entrar y visitar las diferentes salas. Se visita enseguida pero no tiene desperdicio. Al igual que Dolmabahçe y Beylerbeyi, el interior es fastuoso. Hay techos llenos de motivos decorativos, suelos de maderas exóticas, fabulosas lámparas y arañas, enormes columnas, preciosos sofás y sillones, maravillosas alfombras, etc.

Al terminar, fui a ver la desembocadura del Río Küçüksu y crucé el pequeño puente al otro lado, desde donde se contempla una estupenda vista del palacio, del Bósforo y de la otra parte del Estrecho.


Página Oficial del Palacio de Küçüksu (en inglés)