BASÍLICA CATEDRAL DEL ESPÍRITU SANTO

En la lista de lugares para visitar en las Navidades de 2017 (durante mi cuarto viaje a Estambul) el primero de todos era la Basílica Catedral del Espíritu Santo, la catedral católica de Estambul. 

En esta catedral, todos los domingos hay una misa en rito caldeo a las 8:00 de la mañana  en árabe y arameo. Nunca había tenido la oportunidad de escuchar arameo, la lengua de Jesucristo, y no había asistido nunca a una celebración en el rito caldeo, el de la Iglesia Asiria (nestoriana) y también el de la Iglesia Caldea (católica). Este último grupo se separó de la Iglesia Asiria en el siglo XVI y se unió a la Iglesia Católica.

Si quería asistir no tenía más remedio que ir el domingo 24 de diciembre, pues era el único domingo de que disponía. Todavía de noche, salí de mi hotel, caminé unos minutos hasta la avenida  Atatürk Bulvarı y cogí un autobús que recorrió toda la península de Estambul, cruzó el Cuerno de Oro por el Puente Unkapanı, pasó por Şişhane y Beyoğlu hasta llegar a Taksim. Siguió por la Cumhuriyet Caddesi y dos paradas después bajé, en TRT Istanbul Radyosu. Hay gran cantidad de autobuses que llevan hasta esta parada. La Basílica Catedral está situada en Cumhuriyet Caddesi nº 127/A, a unos minutos andando. 

Desde la calle no se distingue porque está detrás de un edificio en la avenida. Se entra al edificio por una puerta metálica que está abierta y, tras pasar un pequeño pasillo, se llega a un patio donde se encuentra la iglesia. Es un edificio que guarda un cierto parecido con las iglesias jesuitas barrocas romanas como, por ejemplo, la iglesia del Gesu de Roma; pero es una imitación porque fue construida a mitad del siglo XIX.

Al llegar al patio, a la izquierda, hay una bonita estatua del Papa Juan XXIII, que fue Delegado Apostólico del Vaticano en Turquía de 1934 a 1944. Durante su estancia en Estambul ayudó a unos cuantos judíos a escapar del holocausto a través de su Delegación Apostólica y en colaboración con asociaciones judías. Era un hombre bondadoso, bienintencionado y alegre que se entendía muy bien con los turcos. De hecho intentó con todas sus fuerzas aprender turco pero le resultaba enormemente difícil. Más adelante fue elegido Papa, contra todo pronóstico y es, sin duda, uno de los Papas más populares de los últimos siglos. Fue canonizado hace algunos años.

El interior de la catedral es de estilo neoclásico, con columnas jónicas de mármol amarillo que separan la nave principal de las dos laterales. Hay muchos altares, cuadros de santos, luces, arañas, velas, columnas de mármol... Es una iglesia con mucho color, muy luminosa, muy oriental en cuanto a la decoración. 

La misa duraría poco más de una hora. Los hombres se sientan a la derecha y las mujeres a la izquierda. Son todos muy devotos y, aunque es una comunidad bastante pequeña, probablemente la mayoría inmigrantes de Iraq y de Siria, se ve que están muy involucrados en su Iglesia. Habría querido hacer fotos durante la ceremonia pero no quise molestar porque todos los allí presentes estaban muy atentos y participaban con mucho interés. 

Aunque no entendí nada, fue una experiencia muy interesante. Pensé al principio que el rito caldeo se iba a parecer más a un servicio divino de rito ortodoxo o armenio que al rito latino. En realidad la estructura me pareció más similar a nuestras misas católicas. Tanto el árabe como el arameo tienen una sonoridad muy agradable que se nota especialmente en sus cánticos. El coro que había en el altar y los fieles cantaban muy bien. También las mujeres; una de ellas, sobre todo, tenía una gran voz.

Tras el Padrenuestro, se dan la paz entregando las dos manos a quien tienen al lado. Y el que recibe las manos hace lo mismo con el de al lado. Y lo hacían con mucho sentimiento, mirándote a los ojos y sonriendo.

Al terminar recorrí las diferentes capillas, llenas de cuadros de santos (por supuesto había uno con la imagen sonriente y bondadosa de Juan XXIII).

Poco después me di cuenta de que casi todo el mundo se había marchado ya. Salí inmediatamente por miedo a quedarme encerrado. Algunos de los hombres que habían cantado en el altar junto con el sacerdote se disponían ya a cerrar las puertas de la catedral. Me apresuré a hacer algunas fotos del patio y vi que ya no me podía quedar más porque iban a cerrar también todo el recinto.

Una vez de vuelta en la Cumhuriyet Caddesi anduve por ella unos 10 minutos hasta llegar a la Plaza Taksim.