En la plaza de Topkapı hay una pequeña mezquita llamada Mezquita de Kara Ahmet Paşa. La visité en marzo de 2013.
Había leído que era una de las obras maestras del gran arquitecto Sinan pero no me imaginaba que fuera tan especial.
En cuanto a tamaño, es menor que las grandes mezquitas imperiales, pero en cuanto a calidad artística yo diría que hay pocas mezquitas en Estambul como ésta. Tiene una cúpula a lo Santa Sofía apoyada en seis cupulitas. Toda la estructura está contenida en un rectángulo. El mihrab y el minbar son de mármol. Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, son los arabescos utilizados para decorar las paredes en rojo, verde, negro y, sobre todo, en azul oscuro. La mezcla de los colores y la luz dan una agradable sensación de paz y armonía. Además no había nadie más que yo.
Había leído que era una de las obras maestras del gran arquitecto Sinan pero no me imaginaba que fuera tan especial.
En cuanto a tamaño, es menor que las grandes mezquitas imperiales, pero en cuanto a calidad artística yo diría que hay pocas mezquitas en Estambul como ésta. Tiene una cúpula a lo Santa Sofía apoyada en seis cupulitas. Toda la estructura está contenida en un rectángulo. El mihrab y el minbar son de mármol. Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, son los arabescos utilizados para decorar las paredes en rojo, verde, negro y, sobre todo, en azul oscuro. La mezcla de los colores y la luz dan una agradable sensación de paz y armonía. Además no había nadie más que yo.
Al salir de la mezquita me moría de hambre. En la Plaza de Topkapı encontré un pequeño restaurante buffet en el que me recibieron y trataron de maravilla. Comí pilav, un arroz con carne y salsa, muy bueno. Tomé también un ayran y algo de fruta. Todo por un precio muy asequible. Debía de ser un buen sitio porque había algunos trabajadores y dos policías.
