PALACIO DE BUCOLEÓN

Las ruinas del Palacio de Bucoleón están tan sólo a unos metros de la Iglesia de los Santos Sergio y Baco, detrás de la vía del tren, y mirando al Mar de Mármara.

En mi primer viaje, en diciembre de 2012, lo visité ya de noche. Estaba algo oscuro y muy desierto. 

En mi segundo viaje, en marzo de 2013, quise visitarlo de día. Fue en un día bastante soleado, como colofón a mi paseo al lado de las Murallas del Mármara.

He vuelto a pasar al lado alguna vez más desde entonces.

Bucoleón fue uno de los grandes palacios imperiales bizantinos. Es además uno de los pocos restos arquitectónicos que quedan al aire libre del Gran Palacio Imperial, un conjunto de varios palacios, palacetes, pasadizos, corredores, atrios e iglesias y capillas situados entre lo que actualmente es la entrada al Palacio Topkapı y el Mar de Mármara. 

Todavía se puede ver el Palacio de Bucoleón en la parte exterior que da al mar. Lo más destacable son unas ventanas grandes cuadradas, típicas del arte bizantino. Hasta hace un siglo quedaban también restos por la parte de detrás e interior pero fueron demolidos en su mayoría para poder construir la línea de ferrocarril que da la vuelta a la península y acaba en la Estación de Sirkeci.

En época bizantina, el Mar del Mármara llegaba hasta el Palacio. Ahora, delante, hay un parquecillo, una carretera con bastante tráfico y más allá el mar.

En el Museo Arqueológico de Estambul se pueden ver los dos leones de piedra que originalmente se encontraban a la entrada del Palacio, junto al mar.

El Ayuntamiento de Estambul ha aprobado un plan para restaurar el lugar y actualmente está todo cubierto de andamios y lonas.