MEZQUITA DE SOKOLLU MEHMED PAŞA *

Cerca de la mezquita llamada Pequeña Santa Sofía (Küçük Ayasofya), subiendo la colina en dirección al Hipódromo, se encuentra una pequeña joya: la 
Mezquita de Sokollu Mehmed Paşa

Fue construida por el gran arquitecto otomano del siglo XVI Sinan para el gran visir Sokollu Mehmed Paşa y para su esposa, una de las hijas del sultán Selim II.

Está situada al lado de una cuesta muy empinada. A pesar de ello, la maestría del arquitecto Sinan consiguió sortear esta dificultad, construyéndola en dos niveles, con una escalera que conduce de la cuesta al patio porticado de las abluciones (avlu en turco). El patio tiene una fuente de las abluciones (şadırvan en turco) con 12 pequeñas columnas; parece un templete. Aparte de ello hay una madrasa alrededor del patio y unas tumbas antiguas en el exterior.

El interior es una maravilla. No es un espacio muy grande pero tiene una perfección difícil de igualar, incluso en una ciudad de la categoría de Estambul. El mihrab de mármol está rodeado de una gran cantidad de bellísimos azulejos multicolores de İznik. El minbar es también todo de mármol blanco, con un cono encima cubierto también de azulejos de İznik. En los muros hay muchas ventanas con y sin vidrieras. Además la mezquita conserva algunos fragmentos de la Kaaba de La Meca.

Por las escaleras a la derecha de la entrada se puede subir al segundo piso, desde donde las vista del interior son inmejorables.


Visité este lugar por primera vez al atardecer del día 22 de diciembre de 2012. 
Estaba iluminado por dentro porque el día, aparte de que había nevado y hacía mucho frío, permaneció nublado hasta el final. Había muy poca gente y pude disfrutarlo prácticamente solo un buen rato. Además pude subir a la segunda planta e hice algunas fotos desde allí. 

Al bajar del patio por las escaleras por las que había entrado, vi a unos niños saliendo de la madrasa o escuela coránica.


Regresé a Sokollu Mehmed Paşa unos años después, el 6 de marzo de 2020, por la mañana, después de visitar el Museo de los Mosaicos del Gran Palacio y pasar al lado del Sphendone. A diferencia de 2012, esta vez no hacía frío y estaba muy soleado. No me acordé de que era viernes y, al llegar allí, me encontré con que había muchísima gente entrando en la mezquita para la oración del viernes. Por supuesto, me dijeron que no podía pasar y que tendría que esperar un rato hasta que terminaran. 

Podría haberme marchado y volver más adelante pero, como me acompañaba una persona mayor que estaba ya bastante cansada, decidí que permaneceríamos allí hasta que saliera todo el mundo. Aproveché para bajar a la calle Kadırga Limanı y comprar algo de comer y beber en una tienda. Nos sentamos a la entrada de la mezquita y allí comimos y recuperamos fuerzas.

Aún tuvimos que esperar un rato pero, finalmente, la gente salió y pudimos acceder al interior. Afortunadamente a los dos nos compensó la espera porque realmente es una mezquita que vale muchísimo la pena. Y, aunque me gustó mucho verla en invierno, con poca luz y alrededores nevados (en diciembre de 2012), creo que todavía me gustó más visitarla con sol, en un día casi primaveral (en marzo de 2020).