MEZQUITA DE MİHRİMAH *

La Mezquita de Mihrimah es una de las mezquitas más interesantes de Estambul. Está situada en la cumbre de la Sexta Colina, uno de los puntos más altos de la ciudad, justo enfrente de las Murallas Terrestres por la parte interior, muy cerca de la Puerta de Edirne (Edirne Kapı). Se puede ver desde muy lejos.

Fue encargada por Mihrimah, la hija favorita del sultán Süleyman el Magnífico. A Mihrimah  se le llamó "la Gran Sultana" porque tuvo más poder que ninguna otra princesa imperial de la historia del Imperio Otomano. 

El arquitecto que la construyó fue el gran Sinan, el mejor arquitecto otomano del siglo XVI y de todos los tiempos. Se cuenta que Sinan estaba enamorado de ella y pidió su mano al sultán; éste rechazó la idea y prefirió casarla con el gran visir, Rüstem Paşa. Éste, a su vez, llamaría al gran maestro años después para que le construyera la maravillosa Mezquita de Rüstem Paşa.

Sinan ya había construido para Mihrimah otra mezquita, İskele Camii, en el puerto de Üsküdar, en la parte asiática del Bósforo. Aunque es una mezquita con mucho encanto, no tiene parangón con la Mezquita de Mihrimah en la Sexta Colina. Se nota que la primera es una obra de juventud y la segunda de madurez.

Antes de empezar a construir todo el complejo, el arquitecto creó una subestructura para que todo ello se elevara todavía más. Actualmente hay allí unas cuantas tiendas. Para coronar esta subestructura colocó una gran terraza sobre la que se alzan la mezquita, las türbes y otros edificios relacionados con la mezquita.

Desde la calle principal se sube por unas escaleras hasta llegar a la terraza. A la derecha hay un patio con su fuente de las abluciones. En uno de los lados se encuentra la mezquita, llena de ventanas por los cuatro lados. Tiene un sólo minarete.

He entrado dos veces, en diciembre de 2012 y de 2023. No sé si es casualidad pero, en los dos casos, el día estaba muy nublado. Aún así, tanto una como la otra vez me llamó la atención la cantidad de luz que entra por las innumerables ventanas y vidrieras; no puedo imaginarme cómo será en un día soleado.

Y, aunque no es una de las más grandes mezquitas de la ciudad, hay allí siempre una sensación de mucho espacio, haya gente o no. 

En diciembre de 2012 la encontré vacía pero, en 2023, entré un momento antes de que comenzara la oración y estaba llena; sin embargo, en ningún momento me sentí agobiado. 

La cúpula es muy grande y me recuerda un poco a Santa Sofía, con sus pequeñas ventanas en la base. La decoración es bastante austera.

Hay un baño turco casi al lado, el Mihrimah Sultan Hamamı. En su momento perteneció al complejo de la mezquita, junto con otros edificios cercanos. Es uno de los hamams históricos de Estambul y no es tan caro como otros más famosos. He estado a punto de entrar varias veces, pero me he vuelto atrás porque he leído buenas y no tan buenas críticas acerca de él. Antes o después espero visitarlo y comprobarlo por mí mismo.