IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS MONGOLES

En diciembre de 2012 visité el barrio del Phanar (o Fener). Tras callejear un rato apareció por sorpresa la imponente mole de ladrillo rojo del Colegio Ortodoxo Griego del Phanar. Bajando por una calle junto a uno de los altos muros de este enorme edificio, me encontré enseguida con la pequeña Iglesia de Santa María de los Mongoles.

Al llegar vi que la puerta estaba cerrada. Estaba ya dispuesto a marcharme cuando un hombre, desde una ventana del edificio de enfrente, me explicó que había que llamar al telefonillo junto a la puerta. Así lo hice, una señora nos contestó y al momento nos abrió la puerta un señor de bigote, serio y muy correcto. Me condujo a la iglesia y me explicó con bastante detalle muchas cosas, entre ellas la leyenda de que hay un túnel por debajo que llega hasta Santa Sofia. 

La iglesia es más bien pequeña y no muy espectacular pero tiene un iconostasio pintado que me gustó mucho y algunos iconos muy bonitos, especialmente uno que que está hecho en mosaico.

Había también un grupo de visitantes a cargo de los cuales estaba un hombre joven muy extravertido. Al ver que era español me empezó a hablar de fútbol, algo de lo cual entiendo bien poco.


En diciembre de 2017 volví a visitarla. El mismo hombre abrió la misma puerta y me enseñó de nuevo la iglesia, dejándome sacar tantas fotos como quise. Al terminar le pregunté acerca de la relación de los griegos ortodoxos de Estambul, la comunidad de los Rum, con los turcos. Me contestó que no hay ningún problema entre ellos.

Finalmente, en marzo de 2020 estuve otra vez allí. Esta vez ya no estaba el señor con bigote sino un hombre joven. Me dejó ver lo que quise pero no me explicó nada. Al salir le di algo de dinero pero me dio la impresión de que no le pareció suficiente. De hecho ni siquiera me acompañó a la puerta. Al salir me encontré con unos turistas que también querían visitar el lugar y les comenté que tenían que llamar al timbre y esperar a que se les atendiera.

Santa Maria de los Mongoles fue fundada por Isaac Ducas en 1261 pero Maria Paleologina, hija ilegítima del emperador Miguel VIII, la engrandeció y la convirtió en un convento de monjas. Miguel VIII la casó con un khan de los mongoles que se acabaría convirtiendo al cristianismo junto a otros súbditos suyos. Cuando el khan fue asesinado, Maria tuvo que volver a Constantinopla. El resto de su vida la empleó en reconstruir esta iglesia, dedicada a la Virgen Mouchliótissa o de los Mongoles, y a fundar el convento, en el cual pasaría sus últimos años.

Los turcos la llaman la "Iglesia de la Sangre" porque fue en este lugar donde hubo más resistencia después de que los turcos entraran en Constantinopla en 1453. 

Parece  ser que el sultán Mehmet II, tras la conquista, otorgó a la iglesia el derecho de seguir siendo iglesia como premio a su arquitecto griego Chrisodoulos, el que construyó la Mezquita de Fatih. La madre de Chrisodoulos recibió la propiedad de esta iglesia que luego confirmaría también el sultán Beyazıt II. Varios sultanes y visires intentaron convertirla en mezquita en algún momento pero, afortunadamente, nunca ocurrió. Santa Maria de los Mongoles es, por tanto, la única iglesia que siempre ha permanecido como iglesia ortodoxa griega y que nunca ha sido convertida en mezquita. 

Como todas las iglesias de Estambul, está rodeada de unos muros muy altos para protegerse de ataques vandálicos. De hecho, durante el pogrom de 1955, la iglesia fue dañada. Posteriormente sería restaurada.