IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LAS BLAQUERNAS


Cerca de las Murallas de las Blaquernas, al lado de donde estuvo el Palacio Imperial, se encuentra la Iglesia de Santa María de las Blaquernas. Esta iglesia fue el sitio más sagrado de la Constantinopla bizantina. En su santuario se guardaba la reliquia del manto de la Virgen María y las aguas que manaban del manantial eran y son todavía consideradas milagrosas. En griego, a estos manantialas sagrados se les llama Agiasma.

Se entra por la calle Mustafa Paşa Bostanı. Todo el reciento está rodeado de un alto muro de piedra y ladrillo con alambrada encima. En mi segundo viaje me habían dicho que sólo se abría los viernes pero, en mi tercer viaje, el lunes 23 de diciembre, por la tarde, la encontré abierta.

Hay un bonito jardín, bastante grande, con algunos árboles y enredaderas sobre el camino que conduce a la iglesia. Ésta está al final del camino y es aparentemente pequeña y no muy antigua. Vi que la puerta estaba abierta y que había bastantes personas dentro; creo que eran todos griegos. 

Dentro, la iglesia es bastante recargada. Las paredes están todas pintadas en colores muy vivos. Hay una cupulilla en el centro no muy grande pero muy vistosa. Hay muchos iconos y tiene un iconostasio con fondo dorado y muchos santos pintados. Lo más destacable, desde mi punto de vista, es la fuente. Es toda de mármol y tiene cinco grifos. Está cubierta de una bovedilla con un mosaico de teselas azuladas. La gente abría los grifos y bebía de esa agua. 

Había un hombre que debe ser el que cuida la iglesia; él fue quien me dijo en mi viaje anterior que estaba cerrada. De repente se puso a cantar cánticos religiosos en griego. Tenía una voz muy buena. Al terminar le pregunté si no le importaba que visitara el lugar y me dijo que no, que una iglesia es un sitio abierto a todos. Se lo agradecí mucho, estuve allí unos minutos y salí. En realidad, poco después cerró la iglesia pero dejó abierto el recinto y aun tuve tiempo de contemplar el jardín y de hacer unas fotos.